Por Homero Luciano /

A bordo de un majestuoso automóvil cadillac negro del año 1961, se pasea por las calles de la ciudad de Buenos Aires, Javier Gerardo Milei, un reputado economista de unos 50 años de edad, graduado con honores en la Universidad de Belgrano, quien en su mocedad jugó al futbol como arquero del equipo de Chacarita, incursionando poco tiempos después en una banda de rock conocida como Everest, y en el recién finalizado proceso electoral de medio término celebrados el 14 de noviembre, Milei fue postulado al congreso por el Movimiento político ´´La Libertad Avanza´´, y ha sido electo Diputado Nacional.

Confeso libertario, minarquista, y defensor a ultranza del derecho a la vida, la libertad y la propiedad; a primera vista, nos parece estar viajado al pasado, y tener ante nosotros, a un genuino representante del movimiento contracultural hippie, surgido en los años 60 en los Estados Unidos, y que hoy bajo estos perfiles, Milei, admirador de Donald Trump y Jair Bolsonaro, irrumpe como un ´´outsider´´ en el escenario político de Argentina, y ha logrado ¨encantar¨ la juventud y posicionarse en la capital bonaerense como la tercera fuerza política, y según algunos analistas, se le avizora un futuro electoral promisorio para el año 2023, cuando se elegirá el nuevo presidente del país sudamericano.

Sin duda alguna, la caída estrepitosa del gobierno de los Fernández, ha dado espacio al surgimiento de una alternativa libertaria, que asusta y espanta el ala del conservadurismo clásico y a ciertos liberales, a quienes Milei define como la ´´casta´´ inepta y corrupta, que por más de medio siglo no ha podido enfrentar ni resolver los acuciantes problemas del pueblo argentino.

Fenómenos políticos como los que encarna Javier Gerardo Milei, son un triste referente para toda américa, y que los argentinos deben observar con mucho cuidado, y no dejarse ´´encantar´´ encrespándose en la ola populista juvenil que aúpa al carismático político, que muy a pesar de sus luces, son sus planteamientos cuasi imposibles de concretar en el contexto del mundo el cual vivimos hoy.

Son a mi juicio los postulados de Milei una real utopía. La sociedad requiere de contratos sociales, como los planteados por Jacobo Rousseau, que sirven de frenos morales, que nos permiten una sana y pacífica convivencia.

El autor es abogado y dirigente comunitario