Por Jose del Castillo /

El pasado domingo 21, en jornada que transcurrió en calma, los chilenos acudieron a las urnas para elegir presidente, 155 diputados y renovar parte del Senado de 50 curules. En adición a consejeros regionales (16 regiones), alcaldes y concejales comunales. De 15 millones de electores habilitados en el padrón, acudió un 47%, reiterando el patrón de baja participación que ronda por debajo del 50% en los últimos certámenes, en un país donde el ejercicio del sufragio es voluntario.

Con 7 candidatos presidenciales en liza y las encuestas marcando una pronunciada dispersión de las preferencias junto a altas tasas de indecisos, los comicios se anunciaron cruciales. Desde 1990, la Concertación de Partidos por la Democracia (partidos Demócrata Cristiano, Socialista, Por la Democracia, Radical Social Demócrata y formaciones menores), se impuso con el democristiano Patricio Aylwin (55%) sobre la coalición de centroderecha integrada por Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN), que candidateara al economista neoliberal Hernán Buchi (29%), reputado artífice de la “revolución económica pinochetista”.

La Concertación repitió su éxito electoral en los comicios que ganara Eduardo Frei Ruíz-Tagle (1994-2000), hijo del presidente DC Frei Montalva (1964-70). Siguiendo con Ricardo Lagos (2000-06), cabeza del PPD y la socialista Michelle Bachelet (2006-10), interrumpida la zafra electoral por el cuatrienio del empresario Sebastián Piñera (2010-14). Para reiterar, bajo la marca Nueva Mayoría, un segundo mandato para Bachelet (2014-18). Tras lo cual Piñera retornaría como abanderado de la centroderecha (UDI, RN y Evolución Política- Evópoli). De este modo, las 2 coaliciones referidas protagonizaron la escena política chilena en los últimos 30 años.

La jornada dominical -que siguiera al minuto a través de Bío Bío TV y la conducción asertiva de Tomás Mosciatti- arrojó lo que ya los sondeos de opinión pronosticaban. Un desplome de las 2 coaliciones aludidas, cuyos candidatos presidenciales, Sebastián Sichel (12.79%) por la centroderecha gubernamental, y la senadora DC Yasna Provoste (11.61%), por la ex Concertación bajo la marca Nuevo Pacto Social, apenas sumaron un cuarto de la votación.

Sorpresas serían los votos alcanzados por el candidato outsider Franco Parisi por el Partido de la Gente, quien realizara campaña telemática desde Estados Unidos, donde reside, al marcar 12.80%. Y la recuperación de Marco Enríquez-Ominami, del Partido Progresista, quien obtuvo 7.61%, pese a presagios catastróficos de los sondeos.

José Antonio Kast Rist (55, abogado de la U. Católica, antiguo diputado de la UDI por 16 años y exconcejal por 4, hijo de inmigrantes alemanes emprendedores, católico), candidato del Frente Social Cristiano integrado por los partidos Republicano fundado por él en 2019 y el Conservador Social Cristiano, obtuvo 27.91% de los votos, la 1ra mayoría relativa. Fruto de una remontada verificada en la etapa final de la campaña. Antes, en 2017, se postuló a la presidencia como independiente, logrando un 8%.

Kast pasa así a la segunda vuelta del 19 de diciembre próximo, para disputar la presidencia con quien registró 2da mayoría (25.83%), Gabriel Boric Font (35, egresado de Derecho de la U. de Chile, diputado del Frente Amplio por la Región de Magallanes y Antártida, nacido en Punta Arenas, hijo de ingeniero químico jubilado de la Empresa Nacional de Petróleo (ENAP), de ascendencia croata y militancia democristiana, y madre de raíz catalana activa en el movimiento católico Schoenstatt).

Boric estudió en el British College de su ciudad natal, la más austral de Chile. Desde 2013 ocupa una curul ganada como independiente, renovada en 2017 por el Frente Amplio y el Partido Humanista. Concurrió como candidato de la marca Apruebo Dignidad, integrada por Convergencia Social (a su vez fusión de movimientos variopintos: ecologistas, libertarios, comunitarios, autonomistas), el Partido Comunista, Revolución Democrática, Comunes y otros colectivos de nueva generación y de izquierda. Su liderazgo tiene origen en la vigorosa movilización estudiantil de 2011 que cuestionó la privatización y los altos costes de la educación universitaria y secundaria.

Boric presidió la Federación de Estudiantes de la U. de Chile, como lo hiciera también la joven comunista Camila Vallejo (33), geógrafa y hoy diputada del PC, al igual que Karol Cariola (34), obstetra entonces cabeza de la federación de la U. de Concepción, actual secretaria de las JJCC y diputada, ambas piezas claves de la renovación del PC. Junto a ellos, se articuló en 2011 Giorgio Jackson (34) desde la presidencia de la Federación de Estudiantes de la U. Católica. Diputado desde 2013, repitente en 2017, fundador de Revolución Democrática, ingeniero civil e industrial nacido en Viña del Mar, formado en el prestigioso Colegio Alemán Tomás Moro de Santiago.

Pieza clave en la gestación de estos procesos de convergencia política junto a Gabriel Boric, Jackson fue selección nacional juvenil en voleibol, trabajó 6 años en la ONG Un Techo para Chile, apoyó a la Bachelet en Nueva Mayoría, promoviendo desde 2013 la convocatoria a una Asamblea Constituyente para superar la Carta Magna heredada de la dictadura.

Valorado en positivo en 2015 por el Centro de Estudios Públicos, junto a otras fuerzas políticas emergentes, lanzó en 2017 la candidatura presidencial de la periodista Beatriz Sánchez (actual constituyente) por el Frente Amplio, registrando el 20% de los votos en la primera vuelta, quedando detrás del senador Alejandro Guillier (22.7%) por la centroizquierda sin la DC y con el PC, y de Sebastián Piñera (36.64%), quien se impondría en el ballotage con 54.58%.

Estos nuevos actores -que expresan una amplia diversidad de intereses- están encabezados por una generación de jóvenes que apenas llegan a los 35, con fuerte presencia femenina -como lo evidenció Boric la noche del 21 al hablar rodeado de jóvenes mujeres que lo vitoreaban, quien muestra, camisa arremangada, los tatuajes que graban sus antebrazos como símbolo generacional. Más abiertos a recoger el malestar multidimensional que se expresara en el denominado “estallido social” que se iniciara en octubre del 2019, con tremendas repercusiones sobre las bases del denominado “modelo chileno” construido en dictadura y morigerado en democracia.

En las jornadas electorales previas -el plebiscito nacional de octubre 2020 para determinar si la ciudadanía acordaba la redacción de una nueva Constitución y seleccionar el mecanismo de elección de los constituyentes; y la elección de la Convención Constituyente en mayo 2021-, estas fuerzas desplegaron gran activismo y lograron apuntalar exitosamente sus propuestas. Algo así como el ejercicio de “calentar el brazo” de los lanzadores en el beisbol o el desentumecimiento muscular dinámico en los jugadores de futbol.

En comentario que realizara en un chat de antiguos compañeros de Sociología de la U. de Chile, anoté: “Aparte el 2% x encima de JAK, de la sorpresa de Parisi con el 13% y la subida de MEO con 7.6%, los datos colocan en mejor posición a la derecha en ambas cámaras -con dos partidos consolidados RN y UDI + el ingreso de los republicanos de Kast. Revelan un patrón regional de las preferencias: en el Norte Parisi encabezando algunas regiones; en la zona central Boric arriba pero no tan distante de Kast; en el Sur, Kast imponiéndose con altas tasas.”

“Los partidos de la antigua Concertación -en especial DC y PPD- salen maltrechos. El PC emerge con bríos, algo que ya venía. El Partido de la Gente de Parisi se anota 6 puestos en la Cámara y el Frente de Kast 15. Los comunistas terminarán con 12 diputados frente a 13 del PS, por encima de los 8 DC, 7 PPD y 5 PRSD. En adición 2 senadores PC.

“Más importante en esta lectura rasante, son los 25 de RN y 23 de UDI, los dos mayores partidos individuales entre los diputados, reforzados ahora por 15 del Frente de Kast. Y los 24 senadores de la derecha sobre una matrícula de 50. Todo ello hay que proyectarlo en perspectiva de la Convención Constituyente en proceso y sus resultados.”

Chile en los 90 promedió un PIB de 6.68%. Su dinámica exportadora agregó frutas, vinos, pescados, papel, químicos, al portafolio mineral. La drástica privatización, apertura a la IED, control laboral, y reformas a las pensiones, salud y educación, cimentaron el modelo neoliberal Pinochet. Elogiado por multilaterales y el Consenso de Washington. Pero la tasa cayó a 4.18% en la primera década del siglo y a 3.28% en la segunda. Desde 2014 promedia 1.9%. Trasfondo del malestar social.

Kast proviene de una etnia de católicos y luteranos alemanes asentados en Chile, laboriosos y regularmente conservadores. Sus padres, Miguel y Olga, emigraron a América e incursionaron en la agricultura, avicultura, fabricación de cecinas (Bavaria) y restaurantes. 10 hijos y 50 nietos. Miguel, fallecido, fue ministro de Planificación y de Trabajo de Pinochet. Sus hijos son, uno senador y otro diputado de Evópoli. Christian, administra los negocios familiares, que incluyen inmobiliarias. Uno, sacerdote, ha colgado hábitos, tras denunciar desde 2010 la pederastia en la Iglesia.

El clan Kast cuenta con socióloga, arquitecto, ingeniero, historiadora, abogados, inversores y empresarios.

La retórica de JAK apunta a recuperar el crecimiento, rebajando impuestos y estimulando la inversión. A imponer orden golpeando la delincuencia, el narco y el terrorismo. A parar la inmigración con una zanja en el norte. Es buen expositor y trata de proyectar confianza. Anticomunista y crítico de los regímenes de Venezuela, Nicaragua y Cuba.

Frente a esta opción conservadora, Boric convoca a construir un Estado de Bienestar, que garantice mayor inclusión social, devuelva impuestos a la gente, asuma los costos de la educación, reforme el régimen previsional, fortalezca las regiones y sus planes de desarrollo. Asume la pluralidad étnica chilena y el papel de los pueblos originarios, un factor crítico en la Araucanía. Y las nuevas agendas.

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