Por Maria Montoya

No hay ninguna razón para pensar que una vacuna no genere anticuerpos porque la evidencia científica nos dice que todas las personas vacunadas están protegidas. Sabemos que las vacunas para la covid no son 100% eficientes porque su eficiencia está alrededor del 95 al 97%, pero eso no quiere decir que haya fallo vacunal en ninguna de las que se están utilizando. Llamamos fallo vacunal al hecho de que un organismo no desarrolle los anticuerpos que debe provocar la vacuna. En el caso de las vacunas que estamos usando contra la covid no se ha visto que esto ocurra.

Para saber que una vacuna ha funcionado como tiene que funcionar debe mirarse la respuesta inmunológica. Esta respuesta puede ser de anticuerpos o celular. La respuesta celular es más compleja de observar, pero actualmente hay muchos tipos de ensayos para saber si se tienen anticuerpos contra la proteína S, que es la que utilizan las vacunas que nos están administrando ahora. Así que para saber si la vacuna que se le ha administrado ha generado anticuerpos en su organismo solo tiene que hacer un test rápido de anticuerpos contra la proteína S. Incluso aunque el test le dijera que el nivel de anticuerpos es bajito, no pasaría nada porque probablemente también tendrá respuesta celular. Comprobar la respuesta celular es un proceso mucho más complejo que requiere un laboratorio especializado.

Quizá la mejor información para responder a la pregunta es la que nos dan los cientos de ensayos clínicos que se han hecho ya con cientos de miles de personas y cuyos resultados muestran que no hay fallo vacunal. Se ha detectado una eficiencia muy alta, aunque como decía antes, no del 100%. Pero no hay nada que nos haga sospechar que no va a tener una respuesta similar a la de los cientos de miles de personas en las que ya se ha probado y en los que sí ha generado anticuerpos.

La vacuna actual no protege frente a la infección, sino que evita la enfermedad. El que su eficacia sea de entre el 95% y el 97% quiere decir que de cien personas vacunadas que se infectan con el virus, entre 95 y 97 de ellas pasan la enfermedad de forma asintomática, no se enteran, y el resto, esas otras tres, cuatro o cinco personas, sí tienen la enfermedad.
Lo más importante que debemos tener en cuenta a la hora de preguntarnos sobre la eficacia de las vacunas son los datos científicos de los que disponemos actualmente. En este momento tenemos millones de personas vacunadas. Por ejemplo, Israel es el espejo perfecto en cuanto a la vacunación. Allí el proceso de inmunización ha sido muy rápido y se ha estudiado mucho. Lo que se ha visto es que con los millones de personas que se han vacunado, no solo están protegidos ellos sino que incluso entre las personas de las comunidades ortodoxas que no se han vacunado, como a su alrededor los otros israelíes sí lo están, ha habido mucha menos incidencia de covid. Es decir, se ha producido cierta inmunidad de grupo que ha protegido también a los no vacunados.

Con los datos actuales de países en los que la vacunación está avanzando rápido, Estados Unidos, Reino Unido y también en el resto de los países de Europa, como España, estamos viendo que bajan los ingresos por covid y, sobre todo, la mortalidad. Es decir que a nivel poblacional, cuanto más vacunados, menos enfermedad y menos mortalidad. Estos datos son un buen indicador de que no hay fallos vacunales importantes a nivel poblacional.


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