El expresidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó este miércoles que la gestión de Jair Bolsonaro frente al Gobierno es una vergüenza para los brasileños, a proposito de su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, ofrecido este martes.

Lula dijo a medios locales brasileños que el jefe de Estado mintió reiteradamente ante la 76° Asamblea General y optó por ser ignorante, lo que contribuye a que Brasil continúe en la regresión económica y social y eso afecta la imagen internacional del país.

“Tengo una causa y esa causa es recuperar Brasil para los brasileños. Estoy convencido de que podemos hacer que la gente vuelva a estar orgullosa de vivir en este país”, afirmó.

El líder fundador del Partido de los Trabajadores subrayó también que el gobernante de ultraderecha actúa como si solo se representara a sí y a su familia, desestimando el verdadero rol del mandatario de una República.

“No está allí (ONU) representando a la familia Bolsonaro. Está allí representando a 213 millones de brasileños”, agregó Lula, al tiempo que comentó los episodios registrados en el viaje oficial de Bolsonaro en Nueva York.

En su opinión, lo que el presidente brasileño cree que es un orgullo, para él y para los brasileños no es más que una vergüenza.

Bolsonaro no pudo acceder a una cena el pasado lunes en la noche, debido a que no estaba vacunado contra la Covid-19, un requerimiento sanitario que tiene la ciudad. En cambio, el mandatario tuvo que salir a comer pizzas en la calle y se hizo una foto con su delegación.

Lula criticó la foto y dijo que la hizo para complacer a los milicianos que lo apoyan.

El expresidente brasileño manifestó que el gigante suramericano vive una crisis de confianza que deja estático al país. “El país está sin gobierno. Tienes un presidente que se despierta pensando en las mentiras que dirá para engañar al pueblo. Tienes un ministro de Economía (Paulo Guedes) que no piensa en el desarrollo del país… Nadie confía en nadie”.

Varios grupos sociales brasileños cuestionaron el discurso del presidente ante la Organización de Naciones Unidas, en tanto hizo gala de buena gestión con afirmaciones engañosas y poco precisas. Las respuestas de líderes opositores y movimientos sociales no se hicieron esperar.