VALENCIA – Era uno de los momentos más esperados del 40 Congreso del PSOE. Vuelve Felipe González. El expresidente del Gobierno ha vuelto a participar en el máximo órgano del partido que dirigió desde 1974 hasta 1997, después de su ausencia en el cónclave de hace cuatro años.

Su presencia era fundamental para el afán de la dirección federal de Pedro Sánchez de poder exhibir una imagen de unidad.

En ese sentido el objetivo está cumplido. De Felipe González no se esperaba ningún tipo de estrionismo.

En una larga intervención ante el plenario, sin el vigor del pasado, el histórico líder del partido se intentó ser pedagógico asegurando que seguirá expresando sus opiniones en libertad, pero que asume su papel y que «ni siquiera aspiro a que se tenga en cuenta lo que opino».

Terminó González su intervención de forma clara: «Estoy disponible», dijo, pero asegurando que «si no me preguntan no interfiero». Y se dirigió específicamente a Sánchez: «Sabes que estoy disponible, que digo lo que pienso, y pienso lo que digo», y resaltando que su lealtad «es con un proyecto político».

González vino q pedir al millar de delegados congregados en la FIRA de Valencia que no interpreten oscuras maniobras en sus palabras si éstas son críticas con Pedro Sánchez: «Cuando no me callo quiero que sepáis que me siento libre porque digo lo que pienso y responsable porque pienso lo que digo».

En su intervención, no obstante, sí puso tarea a Sánchez: que esa discrepancia de opiniones no se convierta en un estigma. Y le reclamó que «estimule la libertad de expresarse críticamente» dentro del partido. Y reivindicó «la libertad de decir lo que se piensa y la responsabilidad de pensar lo que se dice».

Zapatero, también presente en el Congreso

No fue la de González una intervención que levantara a los delegados de sus asientos. Pero sí tuvo guiños claros al proyecto de Sánchez. Al igual que había hecho unos minutos antes José Luis Rodríguez Zapatero, reivindicó la figura de Félix Bolaños, ministro de Presidencia.

Y se alineó con el Gobierno en la crítica al PP a cuenta de la renovación del Consejo General del Poder Judicial: «Los que dicen defenderla no cumplan los mandatos constitucionales. Nosotros nunca nos hemos negado a renovar los órganos constitucionales».

Esa función de levantar al auditorio, comprometido con el espíritu de unidad, le correspondió unos minutos antes a José Luis Rodríguez Zapatero. Se notó una mayor química y complicidad con el auditorio. Zapatero puso en valor que «los Congresos del PSOE son la antesala de grandes avances». Y en este punto defendió el planteamiento abolicionista en cuanto a la prostitución que saldrá de este 40 Congreso.

«De este congreso salimos a ganar los próximos ciclos electorales, porque es un congreso de unidad y futuro, de una socialdemocracia avanzada, renovada, fuerte, joven, dinámica y porque Sánchez solo piensa en el porvenir y la decencia de España«, dijo Zapatero en un resumen perfecto del mensaje que la dirección quiere mandar de este cónclave interno.

Zapatero pidió PSOE hacer «todo lo posible» para lograr «grandes acuerdos» con el PP tras el conseguido esta semana por «Super Bolaños» porque «ni al PP ni a España le va a ir bien derechizando a la derecha«, dijo.

La intervención de los expresidentes era lo más esperado de la mañana. Pero antes hubo espacio para escenificar el momento que vive el partido. El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, ejerce como presidente de este 40 Congreso. Algo que ya es muy sintomático de cómo cambia el cuadro de este Congreso respecto al de 2017.

Tras la exposición del informe de gestión por parte del Secretario de Organización, Santos Cerdán, no hubo votación. Un estruendoso aplauso ratificaba un apoyo total a la dirección saliente: «Unanimidad absoluta a una gestión que es sencillamente impecable». Así respira el PSOE este fin de semana.