La idea de una «haitianización» de las Fuerzas Armadas de la República Dominicana es un tema que ha surgido en debates públicos, redes sociales y algunos medios, pero no hay evidencia oficial o concluyente que respalde o desmienta esta afirmación de manera definitiva en este momento, marzo de 2025. Para analizarlo, podemos considerar varios aspectos basados en información disponible y el contexto actual:
Por un lado, posts en X y algunos artículos de opinión han expresado preocupación sobre la supuesta presencia de personas de origen haitiano en las Fuerzas Armadas dominicanas, alegando infiltración o falta de validación de documentos de identidad. Por ejemplo, se ha mencionado en redes sociales que miles de haitianos podrían estar integrados en cuerpos castrenses como el Ejército, la Fuerza Aérea, la Armada y la Policía Nacional, pero estas afirmaciones no suelen ir acompañadas de datos verificables ni de fuentes oficiales del Ministerio de Defensa o del gobierno dominicano.
Por otro lado, el Ministerio de Defensa de la República Dominicana, bajo el mando del teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, ha enfatizado en los últimos años un fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, con foco en profesionalización, equipamiento y seguridad fronteriza, especialmente ante la crisis en Haití.
En 2025, se han entregado cientos de nuevos vehículos y drones, y se han incrementado las medidas de control en la frontera, como la construcción de una verja inteligente. Estas acciones sugieren un esfuerzo por mantener la integridad y soberanía nacional, más que una apertura a una supuesta «haitianización». Además, las Fuerzas Armadas dominicanas están regidas por la Constitución y leyes que exigen lealtad al país y obediencia al poder civil, lo que implica procesos de reclutamiento y verificación de identidad.
Sin embargo, las tensiones históricas y la proximidad geográfica con Haití, junto con la migración significativa de haitianos a la República Dominicana, alimentan percepciones y temores en algunos sectores de la población. La falta de transparencia en datos específicos sobre el origen de los militares —algo que el gobierno no publica detalladamente— puede dar pie a especulaciones. A esto se suma la narrativa de grupos que ven la migración haitiana como una real amenaza a la identidad nacional, lo que amplifica estas discusiones.
No hay pruebas oficiales ni estadísticas públicas que confirmen una «haitianización» de las Fuerzas Armadas dominicanas en 2025. Lo que existe es una mezcla de temores y rumores, sentimientos nacionalistas y preocupaciones legítimas sobre seguridad fronteriza, pero el gobierno y el Ministerio de Defensa deben seguir dando muestras de que están enfocados en reforzar sus instituciones más que en permitir una infiltración. Para una respuesta definitiva, serían necesarios datos concretos del Ministerio de Defensa, que no están disponibles actualmente en el dominio público.
LRS

