Lo que pintaba como un trayecto rutinario entre Dubái y Tel Aviv se transformó en una pesadilla a 30,000 pies de altura cuando un copiloto omaní apuñaló al capitán en un intento por estrellar la aeronave. Solo la heroica intervención de los pasajeros, un médico y pilotos fuera de servicio logró retomar el control, frenar una caída libre y ejecutar un aterrizaje de emergencia en Arabia Saudita, salvando la vida de 174 personas.
Cuentan que en las altas esferas de Silicon Valley el miedo ha comenzado a desplazar a la soberbia. Mientras Bill Gates profetiza hecatombes, Meta nos vende el espejismo de los límites de tiempo. Una crónica sobre cómo estamos cediendo, sin disparar un tiro, nuestra capacidad de pensar.