El asfalto frente al Hospital Darío Contreras se convirtió en el escenario de una cacería urbana. Nancy Sánchez Gálvez, con el rostro desfigurado por los golpes y conduciendo un vehículo con los neumáticos pinchados por su agresor, intentó alcanzar el centro de salud en un último y desesperado grito de auxilio. Sin embargo, la violencia machista no respetó las puertas del hospital: su pareja la persiguió y la ejecutó a tiros antes de que pudiera recibir atención médica. Una crónica sobre las grietas de un sistema que sigue dejando desprotegidas a las mujeres en su hora más oscura.