-Pónganse cómodos, porque el tablero geopolítico del Caribe acaba de sacudirse. Tenemos maletas hechas a la carrera, silencios diplomáticos que gritan y un cruce de acusaciones que tiene a todos mirando hacia la Avenida Francisco J. Peynado en Santo Domingo. Vamos a desmenuzar la expulsión de los nueve diplomáticos cubanos de República Dominicana, analizando el «pataleo» oficial de La Habana y el morbo detrás de los telones, pero con la cabeza fría y los datos en la mano-

El Ultimátum: Silencio, Discreción y Siete Días
Para entender la respuesta, hay que entender la jugada. El Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano (MIREX) le entregó un boleto de salida a nueve miembros de la legación cubana (unas 21 personas en total si sumamos a sus familias), dándoles un plazo fatal de siete días para abandonar el país.
¿La razón oficial? El MIREX dominicano se amparó en la Convención de Viena, alegando que «no ofrecerán detalles adicionales» y que manejarán el asunto con absoluta discreción. Y aquí es donde entra la picardía diplomática: en el mundo de las embajadas, cuando un país expulsa sin dar motivos públicos, los analistas y podcasters de la geopolítica saben que suele oler al Artículo 9 de la Convención: sospechas de injerencia en asuntos internos, conductas inapropiadas o labores de inteligencia/espionaje.
La Respuesta de La Habana: «El Imperio contraataca»
Frente a la puerta en las narices, la respuesta del gobierno cubano (o régimen, según el cristal con que se mire) no se hizo esperar. Lejos de la autocrítica, La Habana sacó su manual de crisis clásico y apuntó al norte.

El Canciller cubano, Bruno Rodríguez, tomó sus redes sociales para rechazar «en los términos más enérgicos» la decisión, calificándola de injustificada.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX) publicó un comunicado donde no culpan al gobierno dominicano de iniciativa propia, sino de «subordinación» y «sometimiento» a la política agresiva de Estados Unidos. Para Cuba, esto es simplemente Washington apretando tuercas para aislar a la isla.
El gobierno cubano aseguró que sus funcionarios en Santo Domingo han actuado con estricto apego a la Convención de Viena y con respeto absoluto a las leyes dominicanas, argumentando que «no existe motivo alguno» para la expulsión.
Con mucha sagacidad, el MINREX intentó separar a la administración de Abinader del pueblo dominicano, apelando a los «nexos históricos» y advirtiendo que esta medida afecta los vínculos entre gobiernos, pero no la hermandad entre los pueblos.
El Morbo: Las coincidencias que nadie cree
En TeclaLibre sabemos que en política no hay coincidencias, y este caso está lleno de detalles sabrosos para el análisis:
La orden de expulsión se hizo pública justo el 13 de agosto de 2026. ¿Qué se celebra en Cuba ese día? Nada más y nada menos que los 100 años del nacimiento de Fidel Castro. Una efeméride que le pone bastante sal a la herida revolucionaria.
Cuba acusa a República Dominicana de llevar meses haciéndole «el fuchi». En el comunicado, La Habana recordó que Santo Domingo ya los había excluido de la reprogramada X Cumbre de las Américas y, más doloroso aún, que República Dominicana se abstuvo recientemente en la votación de la ONU contra el embargo estadounidense (algo inusual en la región). El propio presidente Luis Abinader ya había declarado en mayo que Cuba «obviamente no es un Estado democrático».
La expulsión no es un hecho aislado. La diplomacia cubana está perdiendo sus sedes en el continente a una velocidad de vértigo. En los análisis y tertulias se destaca que la isla vive uno de sus momentos de mayor aislamiento latinoamericano.
Apenas en marzo de este año, Ecuador le dio 48 horas a todo el personal diplomático cubano para irse de Quito; Costa Rica cerró su representación; y Colombia anunció ruptura de relaciones y cierre de embajadas. Frente a todos estos casos, la respuesta de La Habana ha sido idéntica: calificar las medidas de «arbitrarias» y culpar a las presiones de Washington.
En conclusión: El gobierno dominicano movió sus fichas en silencio, dejando que el misterio alimente las teorías. El gobierno cubano, por su parte, respondió con su retórica histórica, victimizándose frente a Estados Unidos y negando cualquier mala praxis de sus funcionarios. Un choque de trenes diplomático donde nadie cede un milímetro, pero que deja a Cuba con nueve sillas menos en el Caribe.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
rodriguezsluism9@gmail.com https://teclalibremultimedios.com/category/portada
© TeclaLibre — Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin citar la fuente.


