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VENEZUELA, COLOMBIA, Y SUS DIFERENCIAS ANTE LA TRAGEDIA SÍSMICA

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Entre escombros, tuits y maquinarias: Cuando la Tierra tiembla y las instituciones muestran sus trapos sucios

Por la redacción de TeclaLibre

Dicen por ahí que en los momentos de crisis es cuando verdaderamente se le ven las costuras a las personas… ¡y ni hablar de los Gobiernos! En menos de 60 días, a la Pachamama le dio por sacudirse el polvo en Sudamérica, dejando al descubierto no solo fallas tectónicas, sino la abismal grieta que separa la retórica política de la cruda y trágica realidad.

Dos terremotos, dos países vecinos y una sola pregunta flotando entre el polvo: ¿Qué pesa más a la hora de salvar vidas: la velocidad del Estado o el libreto de la burocracia?

1. El reloj no perdona: Una hora vs. Cuatro horas de «silencio radiofónico»

En la acera de enfrente, en Colombia, Abelardo de la Espriella —un abogado penalista recién investido, con el traje todavía oliendo a tintorería y sin haber terminado de desempacar las maletas en el palacio presidencial— tardó una hora en salir a dar la cara y armar un puesto de mando.

Mientras tanto, en Caracas, a la presidenta designada Delcy Rodríguez le tomó casi cuatro horas dirigir un mensaje a la nación. Y para colmo de males, su propio ministro del Interior, Diosdado Cabello, se le adelantó «tirando la línea» en la televisión estatal. ¡Ah, las delicias de la diplomacia interna! Cuando la casa se cae a pedazos y los bomberos no saben a cuál jefe rendirle novedades primero.

La lección de TeclaLibre: En una emergencia, el tiempo no es oro; es oxígeno. Mientras unos coordinan la logística, otros parecen estar coordinando el libreto para no perder la foto del poder.

2. Manos con tierra vs. Motores encendidos

Las imágenes no mienten, aunque algunos comunicados oficiales intenten maquillarlas.

  • En Venezuela: Semanas después de los sismos de junio, vimos la trágica estampa de civiles escarbando con las uñas y con lo que encontraran a la mano entre los escombros de La Guaira. Esos mismos edificios de la vivienda subsidiada que en los discursos de campaña prometían ser «de primer mundo» terminaron derrumbándose como castillos de naipes de mala calidad.

  • En Colombia: Horas después del remezón de 7.4 en Cali y la zona cafetera, la maquinaria pesada, los drones térmicos y los perros de rescate ya estaban desplegados.

Ojito al dato: Juan, un venezolano en Florida, lo resumió de forma lapidaria mientras esperaba noticias de su familia en Cali: «Tienen el equipo, tienen el protocolo… Esa es la diferencia». Triste, pero cierto. La diferencia entre tener instituciones que funcionan por inercia democrática y tener instituciones que se paralizan si el «superior» no firma la orden.

3. La soberbia institucional y el misterio del embajador chino

Pero alto ahí, no nos pongamos a repartir medallas de oro tan rápido a la política cafetera. En TeclaLibre analizamos con lupa y picardía a todos los bandos.

El novato de De la Espriella sacó pecho al rechazar a los equipos de rescate extranjeros (salvo los de EE. UU.), asegurando que en Colombia «sobra capacidad» y que solo necesitan mercado y cobijas. A ver, señor Presidente: ¿estamos tan sobrados de lote? La movida levantó sospechas de sobra, al punto que hasta el embajador de China tuvo que salir a preguntar en redes sociales a qué funcionario le dejaba la ayuda porque nadie le contestaba el teléfono.

¡Vaya diplomacia de emergencia! Del enfrentamiento político con el saliente Petro al «aquí podemos solos», la soberbia a veces también se viste de chaleco de rescate. Y mientras tanto, los conteos independientes hablan de miles de personas no localizadas. ¡Cuidado con jugar al superhéroe cuando la gente sigue bajo los bloques de concreto!

4. Números que no cuadran ni con calculadora

Si de «contabilidad creativa» se trata, la palma se la lleva el boletín oficial caraqueño. Reportar 32 muertos al principio y saltarse el epicentro del desastre no es un error de cálculo; es pánico a la verdad. Pasar semanas actualizando muertos a cuentagotas y omitir la cifra de desaparecidos es esconder el sol con un dedo. Hoy, los registros independientes hablan de decenas de miles de no localizados.

En Colombia la cosa tampoco es un cuento de hadas: el gobierno cuenta 265 fallecidos, mientras que registros independientes disparan la lista de no localizados a más de 4.000. La diferencia está en que, al menos al otro lado de la frontera, la prensa libre y las ONG todavía pueden transmitir en vivo y encarar al funcionario de turno sin terminar con la señal bloqueada.

El veredicto de TeclaLibre

Al final del día, los terremotos no entienden de ideologías, ni de derecha ni de izquierda, ni de discursos imperialistas o antiimperialistas. La tierra tiembla para todos por igual.

La verdadera lección que nos deja este contraste no es quién tiene la retórica más bonita, sino quién tiene las grúas listas, los teléfonos funcionando y la humildad para responder cuando la vida de un ciudadano pende de un hilo.

Un Estado autoritario intenta controlar la narrativa mientras la gente escarba con las manos; una democracia —aún con sus disputas electorales y egos políticos a cuestas— demuestra que sus instituciones están diseñadas para sobrevivir a los presidentes de turno.

Nos leemos en la próxima entrega, porque en TeclaLibre… ¡escribimos sin bozal y con el ojo bien abierto!

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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