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¿ES POSIBLE LA REDUCCIÓN CASI TOTAL DEL ISR COMO PROMETE TRUMP?

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La promesa de Donald Trump de una reducción «casi total» del impuesto sobre la renta, anunciada en abril de 2025, se basa en financiar el gobierno federal principalmente a través de ingresos generados por aranceles sobre productos extranjeros, en lugar de depender del impuesto sobre la renta.

¿Es posible eliminar o reducir casi totalmente el impuesto sobre la renta?
El impuesto sobre la renta individual y corporativo es la principal fuente de ingresos del gobierno federal de EE. UU., representando aproximadamente el 50% de los ingresos federales (alrededor de $2.2 billones en 2024, según estimaciones del IRS). Reemplazar esta cantidad con aranceles es extremadamente ambicioso.

Trump ha señalado que los aranceles, como los impuestos del 10-25% a importaciones de países como China, México y Canadá, podrían generar ingresos significativos. Desde el 20 de enero de 2025, se han recaudado más de $21 mil millones en aranceles, según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Sin embargo, para reemplazar el impuesto sobre la renta, los aranceles necesitarían generar ingresos en una escala de billones de dólares anuales, lo que requeriría tasas arancelarias mucho más altas o un volumen de importaciones masivo, ambos con consecuencias económicas.

Analistas, tanto liberales como conservadores, han calificado la propuesta como «matemáticamente imposible» y «económicamente destructiva». Por ejemplo, el New York Times cita que incluso con aranceles significativos, los ingresos no alcanzarían para sustituir el impuesto sobre la renta sin un aumento masivo de los precios de bienes importados, afectando especialmente a los consumidores de menores ingresos.

Extender los recortes fiscales de la Ley de Recortes de Impuestos y Empleos (TCJA) de 2017, como propone Trump, ya añadiría unos $4 billones al déficit en 10 años. Eliminar el impuesto sobre la renta sin una fuente de ingresos alternativa viable podría disparar el déficit a niveles insostenibles, según estimaciones del Penn Wharton Budget Model y la Oficina de Presupuesto del Congreso.

Cambios fiscales de esta magnitud requieren la aprobación del Congreso. Aunque los republicanos controlan el Senado con 53 escaños en 2025, la Cámara de Representantes está dividida, y algunos legisladores podrían resistirse a desmantelar el sistema tributario actual debido a sus implicaciones económicas y políticas.

Las reglas del Senado exigen que las leyes fiscales no aumenten el déficit a largo plazo, lo que complicaría la aprobación de una eliminación del impuesto sobre la renta sin un plan claro para reemplazar los ingresos.
Impacto en los consumidores:

Los aranceles elevan el costo de los bienes importados, lo que podría costar a los hogares de ingresos medios unos $1,200 al año, según el Peterson Institute for International Economics (PIIE). Los hogares de menores ingresos serían los más afectados, ya que gastan una mayor proporción de sus ingresos en bienes de consumo.

Aunque Trump afirma que los contribuyentes que ganan menos de $200,000 al año serían los principales beneficiarios, las rebajas fiscales de la TCJA benefician desproporcionadamente a los más ricos, y los aranceles impactarían negativamente a los más pobres, reduciendo su renta disponible en un 2.1%.

Trump ha citado el período anterior a 1913, cuando EE. UU. se financiaba principalmente con aranceles y no tenía un impuesto federal sobre la renta. Sin embargo, en esa época, el gobierno federal era mucho más pequeño, con gastos equivalentes a una fracción de los actuales (defensa, Seguridad Social, Medicare, etc.). Replicar ese modelo en 2025 es inviable sin recortes drásticos en el gasto público, algo que Trump no ha detallado.

¿Qué pretende lograr Trump con esta propuesta?

Reducir la carga fiscal de los ciudadanos: Trump argumenta que eliminar o reducir el impuesto sobre la renta aliviaría la presión fiscal sobre los trabajadores, especialmente aquellos que ganan menos de $200,000 al año, aumentando su ingreso disponible y estimulando el consumo.

Fomentar la producción interna: Los aranceles buscan encarecer los productos importados, incentivando la producción nacional y la creación de empleos en industrias manufactureras. Trump ha afirmado que ya se están planificando nuevas fábricas, aunque no hay datos concretos que respalden esta afirmación a gran escala.

Fortalecer la economía: Trump ha descrito su plan como una «bonanza para EE. UU.», comparándolo con la prosperidad de finales del siglo XIX. Su narrativa sugiere que los aranceles no solo financiarían el gobierno, sino que también corregirían desequilibrios comerciales con países como China.

Cumplir promesas electorales: La reducción de impuestos fue un pilar de la campaña de Trump en 2024, y esta propuesta refuerza su imagen como un líder que cumple con los votantes, especialmente la clase trabajadora y media.

Atraer apoyo de votantes clave: Al prometer beneficios para quienes ganan menos de $200,000, Trump busca apelar a un electorado amplio, incluyendo trabajadores de servicios (como los que dependen de propinas, a quienes también prometió exenciones fiscales).

Reforzar el proteccionismo: La retórica de «Make America Wealthy Again» y los aranceles «recíprocos» refuerzan su narrativa de proteger a EE. UU. de países que, según él, han «saqueado» su economía. Esto apela a votantes que ven el comercio global como una amenaza a los empleos estadounidenses.

Objetivos geopolíticos:

Presión comercial: Los aranceles son una herramienta para negociar con países como China, México y Canadá, forzándolos a hacer concesiones en acuerdos comerciales o políticas migratorias. Trump ha utilizado esta táctica antes, como en su primer mandato, aunque con resultados mixtos.

Soberanía fiscal: Al retirarse de acuerdos fiscales internacionales (como el impuesto a multinacionales tecnológicas), Trump busca mantener el control de la política fiscal de EE. UU. y proteger a empresas estadounidenses como Amazon y Google.

Fortalezas de la propuesta:

Podría estimular el consumo a corto plazo al aumentar el ingreso disponible de algunos contribuyentes.
Los aranceles podrían incentivar cierta producción interna, aunque a costa de mayores precios.
Políticamente, refuerza la base de apoyo de Trump entre votantes que desconfían de los impuestos y el comercio global.

Debilidades y riesgos:

Inflación y costo de vida: Los aranceles aumentarían los precios de bienes de consumo, afectando desproporcionadamente a los más pobres, lo que podría anular los beneficios de la reducción de impuestos.

Déficit y deuda: Sin un reemplazo viable para los ingresos del impuesto sobre la renta, el déficit federal podría dispararse, aumentando la deuda nacional y los costos de endeudamiento.

Represalias comerciales: Países afectados por los aranceles podrían responder con medidas similares, dañando las exportaciones estadounidenses y desencadenando una guerra comercial.

Falta de detalles: Trump no ha proporcionado un plan concreto sobre cómo los aranceles cubrirían el hueco fiscal, lo que genera escepticismo sobre la viabilidad de la propuesta.
Impacto desigual: Aunque Trump promete beneficiar a los de menores ingresos, las rebajas fiscales históricamente han favorecido a los más ricos, y los aranceles perjudicarían a los consumidores de menores ingresos.

Narrativa del establishment:

Los medios tradicionales, como el New York Times y CNN, tienden a destacar los riesgos económicos y la supuesta irresponsabilidad fiscal de la propuesta, citando a expertos que la consideran inviable. Sin embargo, esta crítica a menudo omite el contexto político de Trump, quien prioriza el impacto electoral sobre la ortodoxia económica.

Por otro lado, fuentes alineadas con Trump, como publicaciones en Truth Social y algunos medios conservadores, exageran los beneficios de los aranceles y minimizan los riesgos, presentando la propuesta como una solución simple a problemas complejos.

La promesa de Trump de reducir «casi totalmente» el impuesto sobre la renta reemplazándolo con aranceles es, en el mejor de los casos, extremadamente difícil de implementar y, en el peor, inviable sin consecuencias económicas graves. Aunque los aranceles pueden generar ingresos y fomentar cierta producción interna, no hay evidencia de que puedan reemplazar los billones de dólares que aporta el impuesto sobre la renta sin disparar los precios, el déficit o ambos. Los objetivos de Trump parecen ser tanto económicos (estimular el consumo y la producción) como políticos (cumplir promesas y reforzar su base), pero la falta de detalles y los riesgos asociados sugieren que esta propuesta es más retórica que práctica.

Trump podría lograr reducciones fiscales parciales, como extender la TCJA o eliminar impuestos específicos (como los de propinas u horas extras), pero una eliminación total del impuesto sobre la renta requeriría un cambio radical en la estructura fiscal de EE. UU., algo que enfrenta obstáculos legislativos, económicos y sociales significativos. Los consumidores, especialmente los de menores ingresos, podrían enfrentar un aumento en el costo de vida que contrarreste cualquier alivio fiscal, mientras que los más ricos probablemente se beneficiarían más de las rebajas fiscales, como ha ocurrido históricamente.

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