
POR EL TRILLO DE LA HISTORIA
Por Ramόn Emilio Espinola
Muchas personas se preguntarán que fue el Instituto Trujilloniano (IT).
El famoso Instituto Trujilloniano fue una institución creada en 1953 con el proposito de crear alabanzas al tirano propiciadas por la mayoría de los intelectuales de la época.
Su órgano cultural fue la revista “Renovación” donde se puede leer el testimonio escrito de los grandes intelectuales de esos tiempos.
Estas personalidades construyeron un panorama a favor de Trujillo usando como instrumentos la cultura, el arte, la educación. Todo tenía un epicentro que giraba solo en una dirección: “Trujillo, Padre de la Patria Nueva”
La organización se regía con estatutos propios muy bien estructurados; tenía su propia directiva, consejo de asesores, además de un grupo de redacción con delegados esparcidos por los diferentes puntos y ciudades del país.
Entre sus presidentes podemos citar a prominentes escritores como Manuel Arturo Peña Batlle y Manuel A. Amiama.
La obra de los intelectuales pro-Trujillistas era tan abundante que en el 1955 el historiador Emilio Rodriguez Demorizi compilo cinco mil títulos donde se alababa al “Benefactor” en un libro titulado “Bibliografía de Trujillo” el cual fue distribuido gratis por el Partido Dominicano en conmemoración del 25 aniversario de “La Era de Trujillo”.
Entre los alabarderos más prolíferos del trujillismo aposentados en esa institución podemos citar unos cuantos comenzando con Joaquín Balaguer y siguiendo con otros como Manuel de Jesús Troncoso de la Concha, Jose García Aybar, el español nacionalizado dominicano Manuel Valdepares, Manuel Amiama, Ramon Marrero Aristy (asesinado luego por el mismo régimen que el adulaba). Marrero fue el historiador de “La Patria Nueva”, Carlos Sánchez y Sánchez, Homero Henríquez, Salvador Ortiz, y otros más, la lista es interminable. Ningún gobierno ha tenido en la historia del país tantos intelectuales hincados a sus pies.
El sacerdote católico Oscar Robles Toledano, (quien usaba el seudónimo de P. R. Thompson) y Joaquín Balaguer se encargaron desde las puertas del Instituto Trujilloniano de gritar las grandezas del tirano en lo referente al culto y a la fe.
“La dominicanidad de Trujillo” fue explotada por Manuel Machado.
Carlos Federico Perez afianzo el tema “Trujillo y la historia de las ideas políticas en Santo Domingo”.
Manuel Machado trató sobre “la nacionalización económica de la frontera”.
El Dr. Heriberto Pieter destacó el aporte de Trujillo a la Liga Dominicana contra el cáncer y los avances científicos en las áreas de la medicina. Esto si fue interesante porque este gran medico no era adulon y decía verdades sin temor a represalias y el propio dictador lo escuchaba al igual que al Dr. Rodolfo de la Cruz Lora en asuntos médicos y con frecuencia acataba las directrices de esos dos excelsos galenos.
Juan Rafael Pacheco resaltó a Trujillo como “creador de una nueva conciencia popular”.
Porfirio Herrera Báez no se cansaba de pregonar dentro y fuera de la patria sobre un tema muy recurrente en la propaganda de la dictadura precisamente en los momentos en que el mundo estaba inmerso en la propaganda de la Guerra Fria. Despues de terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, don Porfirio, Canciller de la dictadura, se especializaba en proclamar “la dogmática anticomunista de Trujillo” y repetía como un megáfono que ”Trujillo era el primer anticomunista de America”
Federico Álvarez, quien escribió mucho sobre “nuestro primer siglo de vida independiente”, reivindicaba la hispanidad y contraponía en sus escritos historicos el pesimismo de Lugo a la excelsa obra de Trujillo, un tema recurrente en casi todos los Trujillonianos.
Vetilio Alfau Durán y Emilio Rodríguez Demorizi se dedicaron en muchas de sus obras y escritos a “blanquear” el ancestro familiar de Trujillo y disertaron mucho sobre “la familia Trujillo Monagas en Santo Domingo” pero siempre escondían el ancestro haitiano de corte africano de la madre del dictador Julia Molina, la dama Ercina Chevalier, abuela de Trujillo y quien prácticamente lo crio, quien no se mencionaba para nada, pues había que esconder el pasado negro del tirano de San Cristóbal a quien sus adulones le llamaban “Perínclito Varón”
Las únicas dos mujeres a las cuales el Instituto le publicaba constantemente y que llegaron a ser vocales de la institución dentro de su plana directiva fueron, Urania Montas, quien en una conferencia delineo la política educativa del régimen y consagro a Trujillo como “El Primer Maestro de la Nacion”; ella también fue la autora del libro de texto “La Cartilla Cívica”. Y Milady Félix de L`Oficial, quien tuvo una participación política muy activa despues de 1942 cuando Trujillo reformo la Constitución para darle igualdad de derechos a la mujer dominicana y se consagro por primera vez el voto femenino en la Carta Magna de la Nacion.
En 1967, solo apenas seis años despues que el dictador Trujillo había sido ajusticiado, el entonces presidente Joaquín Balaguer, quien regreso a la presidencia gracias al impulso que le dieron las tropas yanquis despues de terminada la guerra civil de 1965, le dio personería jurídica y carácter oficial al Instituto Duartiano y los primeros directivos de esta organización fueron los mismos hombres que formaron parte de la directiva del Instituto Trujilloniano. Interesante coincidencia; los otroras alabardero del mas criminal de los gobernantes dominicanos pasaran ahora a ser los propulsores de las ideas del mas grande de todos los dominicanos, el verdadero Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte.
Pero esas cosas cargadas de injusticias no son nuevas en la historia patria, y no solo paso en el Instituto Duartiano, Tambien paso en la Academia Dominicana de la Historia y lo triste del caso es que sigue pasando en la actualidad. Porque la norma es dar paso a los alabarderos de un sistema injusto, se premia el silencio, se acalla la verdad y se vive una vida de tarifarios con las rodillas en el suelo y las dos manos extendidas para recibir prebendas. Las personas serias y honestas no caben en esos paraninfos creados para mantener mal informado al pueblo en beneficio de la clase poderosamente gobernante.
Aquí están los que pasaron del Instituto Trujilloniano al Instituto Duartiano muchos de los cuales ya estaban aposentados en La Academia de la Historia y en la de la Lengua.
Ellos fueron Pedro Troncoso Sánchez quien lo presidio, además de Porfirio Herrera, Federico Álvarez, Vetilio Alfau Durán, Ramón Emilio Jiménez, Carlos Federico Pérez y Pérez y José Manuel Machado.
No cabe la menor duda que en estos hombres el Antihaitianismo tuvo su mejor antorcha de continuidad trujillista.
Lo cierto es que en la vida del ser, este se encuentra en su trayecto de peregrinación con ríos de aguas de todos los tipos y colores, algunas sucias, otras turbias, otras claras, y algunas bellas y transparentes; por eso a veces los tiempos hacen que algunos vean las cosas usando cristales opacos y nos preguntamos cual fue el cristal o el agua que tomo en la década de los 70s la Iglesia Catolica Romana para declarar a connotados intelectuales Trujillonianos como dechados de moral ciudadana para otorgarles el doctorado Honoris Causa de la Universidad Catolica Madre y Maestra, conocida como la PUCMM. No fue que esa alta casa de estudios se volvió loca; no, es que la Iglesia Catolica es parte del clan de explotación y de dominio de los sectores burgueses y como tal tiene que prestigiar a los alabarderos que con falsas verdades mantienen la deuda social del pueblo dominicano cada día mas cara y alta.
Observen los nombres de los agraciados de honores de tan alta casa de estudios, la PUCMM.
Ellos fueron: Héctor Inchaustegui Cabral, Heriberto Pieter Bennet, Joaquín Balaguer, Rafael F. Bonnelly, Pedro Troncoso Sánchez, Emilio Rodríguez Demorizi, Oscar Robles Toledano y Germán Emilio Ornes Coiscou. La simple verdad es que estos caballeros fueron tremendos turpenes del engaño, pero así son las cosas. Vistieron a estos diablillos de angelitos perfumados de incienso y mirra para emborrachar al pueblo.
Así, discurrió la cultura en la “Gloriosa Era” donde los cerebros que no salieron al exilio fueron acallados por el autoritarismo de un régimen que ahogo por más de tres décadas los esfuerzos por hacer arte y cultura libre en el territorio nacional.
11 de junio de 2025

