Este domingo 3 de agosto de 2025 la Fuerza del Pueblo (FP), liderada por el expresidente Leonel Fernández, celebra sus primeras elecciones generales internas. Más que un simple trámite orgánico, este certamen adquiere un carácter simbólico y estratégico para un partido que, en apenas cinco años de existencia, aspira a disputar seriamente el poder en 2028. A continuación, un notianálisis al estilo Teclalibre que va más allá de las cifras y los cronogramas, para examinar las tensiones, ambiciones y equilibrios que subyacen en la renovación de las estructuras de la FP.
Tras los cuestionados comicios internos del PLD en octubre de 2019, Leonel Fernández renunció al partido oficialista y fundó la FP asumiendo la sigla del antiguo Partido de los Trabajadores Dominicanos.
A diferencia de la mayoría de las fuerzas políticas dominicanas, que requieren décadas para madurar, la FP recorrió en paralelo las etapas de formación, desarrollo y consolidación, levantando una estructura plena en todo el territorio nacional en apenas cinco años y medio.
Ese ritmo vertiginoso responde a la urgencia de Fernández y sus aliados por no “perder el tren del poder” tras su salida del PLD, pero también deja al descubierto interrogantes sobre la profundidad de sus bases y la cohesión interna.
Convocados: 75,746 dirigentes, todos presidentes de Direcciones de Base auditados por la Comisión Nacional Electoral (CNE) de la FP.
Aspirantes: 2,228 se preinscribieron originalmente; tras la depuración estatutaria, quedaron 1,471 candidatos oficialmente validados para puestos que van desde la Dirección Central hasta presidencias municipales y distritales.
Estructura elegible: 610 plazas en la Dirección Central (183 a nivel nacional y 427 territoriales), más 74 presidencias provinciales, municipales y de distritos municipales que se definirán en esta primera fase.
Logística electoral: Se habilitarán 145 mesas de votación en 62 centros distribuidos por todo el país; la distribución de kits electorales se realizó el 31 de julio y 1 de agosto conforme al cronograma del Congreso “Dr. Manolo Tavárez Justo”.
Dinámicas internas y tensiones de poder
Representatividad vs. control centralizado
La FP proclama criterios de “representatividad, legalidad y equidad de género” en la conformación de su Dirección Central, integrada por 1,500 miembros según su estatuto y la Ley 33-18 de Partidos Políticos.
Sin embargo, el elevado número de plazas nacionales frente a las provinciales plantea dudas sobre hasta qué punto se pretende asegurar mayor peso a los cuadros más afines a la cúpula, en lugar de ceder voz a liderazgos emergentes de base.
Henry Merán, presidente de la CNE, ha insistido en que este proceso “refleja entusiasmo” y “madurez política”, pero también reconoció que la FP marcha con un objetivo definido: “llegar al poder en las elecciones de 2028”.
Debajo del verbo participativo se intuye una maquinaria destinada a reforzar clientelas territoriales y fichar cuadros leales para la próxima contienda presidencial, en un escenario donde la FP compite codo a codo con el PLD para mantenerse con la condición de segunda fuerza nacional.
Si bien la normativa interna obliga a equilibrar las designaciones entre hombres y mujeres, persisten interrogantes sobre la profundidad del compromiso de la FP con la agenda de género. ¿Habrá espacios de decisión reales para las mujeres, o simplemente se respetará el “mínimo legal” para cubrir formalidades?
Un proceso interno sin percances reputacionales fortalecería la narrativa de la FP como un partido eficaz y moderno, capaz de competir de igual a igual con las organizaciones tradicionales. Esa percepción es clave para atraer electores indecisos y migraciones masivas de cuadros del PLD, como ya ha ocurrido en varios municipios.
La FP no solo disputa votos al PLD, sino que despierta recelos en el oficialismo del PRM, que observa con preocupación cómo un adversario fragmentado en 2019 hoy exhibe un padrón auditado de más de dos millones de inscritos (según cifras de 2023) y un aparato interno dispuesto para disputar alcaldías y congresistas.
El nuevo liderazgo provincial y municipal que emerja de estas internas podría redefinir alianzas y candidaturas para las elecciones de medio término en 2026, generando movimientos tácticos de última hora y pactos localizados con vistas a aprovechar la ola verde de la FP.
Las elecciones internas de la FP representan un rito fundacional que pretende consolidar la “nueva esperanza” de Leonel Fernández. No obstante, detrás de la retórica democrática subyace una estructura de poder en construcción, tensionada entre la necesidad de legitimación interna y los cálculos de corto plazo para disputar la cúspide del Estado dominicano en 2028. Más allá de la logística y las cifras, el verdadero resultado de este proceso será la capacidad de la FP para convertir sus ambiciones orgánicas en un proyecto político coherente y perdurable, capaz de trascender la figura de su fundador. Solo entonces podrá decirse si estas primarias fueron un acto de madurez o simplemente el preludio de una nueva pugna por el control del poder.
rodriguezsluism9@gmail.com

