YO TAMBIÉN, LE VOY A CONTAR TODO A DIOS
Me siento golpeado,
lacerado en mi existencia.
Me asedia un inexplicable escozor ardiente.
Ausculto mi cerebro,
ausculto matorrales,
me detengo en carreteras,
contemplo tupidas montañas de mi patria,
me quema el calor,
el vapor que emana los caminos,
miro al cielo,
y le pregunto al Sol distante.
¿Qué me agobia?,
qué me rompe
ésta botija
de risas y sonrisas,
única herencia de la abuelita Fella?
Qué imperceptible dolor perturba mi sueño?
A escribir, develado,
me levanté
esta madrugada septembrina
y la pantalla Desktop,
junto al Mouse,
el Cursor
y el teclado levantaron pancartas
pidiendo esclarecer mi sufrimiento.
El ajetreo, a veces,
la desenergía
en otras;
demoraron este grito.
Éxodo herido,
detonacion desesperada
sobre la vastedad de un mar
ausente de amapolas
y cerezos,
demoraron este enojo
que desborda
mi cuerpo
y que murió
con aquel niñito Sirio,
que es carne de mi carne,
hueso de mis huesos,
dolor de mis dolores;
y que le advirtió
a los malditos culpables:
Cuando muera,
se lo contaré todo
a Dios.
Autor, Carlos Márquez, escritor dominicano
15-9-2015

