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AMIN ABEL HASBÚN; A LOS 55 AÑOS DE SU PARTIDA

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Amín Abel Hasbún: vida, lucha y legado

Amín Abel Hasbún nació en Santo Domingo el 13 de octubre de 1942. Desde muy joven mostró un gran talento académico que lo llevó a destacarse en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde estudió ingeniería civil. Era brillante con los números, disciplinado y con una vocación de servicio que trascendía lo estrictamente profesional.

Su paso por la UASD lo conectó con las luchas sociales y políticas que agitaban a la República Dominicana tras la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. La década de los sesenta era un hervidero de ideas revolucionarias en América Latina, y Amin encarnó la efervescencia de una generación que soñaba con justicia social, soberanía nacional y democracia auténtica.

Se convirtió en dirigente estudiantil y luego en militante activo de izquierda, participando en el Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4). Durante y después de la Guerra de Abril de 1965, en la que dominicanos y dominicanas defendieron la vuelta al poder de Juan Bosch y la Constitución de 1963, Amin fue parte de ese torrente juvenil que enfrentó la intervención militar estadounidense y la represión local.

Era un dirigente sereno, con un pensamiento estratégico y gran capacidad de organización. No solo agitaba consignas: estudiaba, debatía y enseñaba, convencido de que la revolución requería ideas tanto como valentía.

El 24 de septiembre de 1970, a los 27 años de edad, la vida de Amin fue brutalmente segada. Agentes policiales, en un operativo dirigido contra los movimientos revolucionarios, lo asesinaron en su propia casa, delante de su esposa embarazada y su hijo pequeño.

El crimen fue justificado oficialmente como un “enfrentamiento”, pero la historia y los testimonios demostraron que fue una ejecución política. Su muerte buscaba sembrar miedo entre los jóvenes que, como él, se atrevían a desafiar el orden establecido.

La figura de Amin Abel Hasbún se convirtió en símbolo de la juventud comprometida con la justicia social en la República Dominicana. Cada aniversario de su muerte evoca no solo la tragedia de su desaparición física, sino la grandeza de su entrega.

En la UASD, en calles y en organizaciones populares, su nombre es recordado como ejemplo de dignidad, coherencia y valentía. Su vida demuestra que el pensamiento crítico y la acción social pueden fundirse en una misma existencia, y que la lucha por un país más justo tiene un costo alto, pero también un valor histórico incalculable.

La República Dominicana de los años 60 y 70 vivía en tensión entre la herencia de la dictadura, las aspiraciones democráticas y la injerencia extranjera. En ese contexto, jóvenes como Amin representaban la esperanza de una patria más soberana. Su asesinato no detuvo la ola de rebeldía, sino que la reforzó, convirtiéndolo en mártir de una generación.

Una crónica de Amin Abel Hasbún no es solo recordar su vida y muerte, sino también reivindicar su ejemplo como bandera en la construcción de un país que aún lucha contra la desigualdad, la injusticia y la dependencia.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com      https://teclalibremultimedios.com/category/portada/

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