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«CANADÁ HIZO TRAMPA Y FUE ATRAPADO»: DONALD TRUMP

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“CANADÁ HIZO TRAMPA Y FUE ATRAPADO”: EL NUEVO ARANCELAZO DE TRUMP CONTRA OTTAWA

Una campaña publicitaria del gobierno de Ontario que usó la voz de Ronald Reagan para cuestionar los aranceles de Estados Unidos desató la furia de Donald Trump y una abrupta ruptura comercial. Detrás del berrinche hay un pulso político, simbólico y judicial que sacude al Norte… y lanza una advertencia al Caribe.

Donald Trump volvió a sacudir el tablero económico global.
El jueves 24 de octubre, en su cuenta de Truth Social, el presidente estadounidense declaró:

«Basado en su comportamiento atroz, TODAS LAS NEGOCIACIONES COMERCIALES CON CANADÁ QUEDAN POR LA PRESENTE TERMINADAS. ¡CANADÁ HIZO TRAMPAS Y FUE PILLADO!!!». 

El motivo aparente: una campaña publicitaria del gobierno de Ontario, Canadá, que usó la voz del expresidente Ronald Reagan en un anuncio televisivo contra los aranceles de Estados Unidos.
Trump interpretó el spot como una maniobra “engañosa” para influir en un caso pendiente ante la Corte Suprema de EE.UU., que decidirá la legalidad de sus aranceles unilaterales.

La provincia de Ontario lanzó una costosa campaña —valorada en unos 75 millones de dólares canadienses— transmitida en cadenas estadounidenses, con fragmentos editados del discurso radiofónico de Reagan de 1987 sobre el “libre y justo comercio”.

La Fundación Ronald Reagan denunció el uso no autorizado del audio, calificando la edición de “selectiva”.
Para Trump, eso bastó: acusó a Canadá de “manipular” la figura de un presidente republicano para desacreditar su política arancelaria.

“No se trata solo de un anuncio falso. Se trata de interferencia en asuntos internos de Estados Unidos”, escribió Trump.

Desde su retorno al poder, Trump restableció aranceles del 25 % (luego 35 %) sobre acero, aluminio y automóviles canadienses.
Canadá —cuyo comercio depende en más de un 70 % del mercado estadounidense— reaccionó con preocupación, sobre todo en Ontario, corazón de su industria automotriz.

El conflicto recuerda los días previos al acuerdo USMCA (sucesor del NAFTA), pero ahora con un ingrediente nuevo: la confrontación mediática.

En este clima, el video con Reagan fue la gota que rebalsó la paciencia trumpista y la excusa perfecta para romper las negociaciones bilaterales.Trump refuerza su discurso de “América primero” y busca que la Corte Suprema respalde su derecho a imponer aranceles por razones de “seguridad nacional”.
El episodio también le sirve para movilizar su base electoral, presentándose como el líder que “castiga a los tramposos”.

Ottawa enfrenta una crisis comercial y reputacional. La acusación de “trampa” —aunque exagerada— afecta la confianza en el principal socio económico.
Las exportaciones diarias de USD 2.7 mil millones hacia EE.UU. podrían sufrir interrupciones logísticas y represalias arancelarias.

La ruptura envía una señal de alerta. Si un aliado estratégico como Canadá puede ser acusado de “hacer trampa”, ningún país está inmune al uso político del comercio.
Para la República Dominicana, que depende en gran medida de las exportaciones a EE.UU., el mensaje es claro: diversificar mercados y apostar por mayor valor agregado nacional.

Trump y el premier de Ontario, Doug Ford, libran una batalla de narrativas.
Ford defendió la campaña como un acto de soberanía publicitaria; Trump la vio como una provocación de “liberales infiltrados”.
El hecho de que el spot resucite la voz de Reagan —ícono conservador— lo volvió una afrenta simbólica.
Así, una guerra arancelaria terminó convertida en una guerra de símbolos: Reagan, Trump y la nostalgia del poder económico americano.

En política, las palabras pesan tanto como los tratados.
Trump no solo interrumpe un diálogo comercial; rompe la narrativa del “vecino confiable” que durante décadas sostuvo la estabilidad del norte del continente.
Su frase “CANADA CHEATED” no prueba una trampa, pero funciona como arma retórica, una que redefine la lealtad a Estados Unidos según la conveniencia del momento.

Para países pequeños, el mensaje es brutalmente claro:

En el tablero de Trump, nadie es demasiado cercano para ser castigado.

La República Dominicana, que observa desde el Caribe, debería leer este episodio como una clase magistral sobre geopolítica comercial moderna.
Las guerras arancelarias ya no se libran en las aduanas, sino en los medios, los tribunales y las redes.
El poder de comunicación —la narrativa— se ha convertido en el nuevo arancel.
Y mientras los grandes juegan con Reagan, los pequeños debemos aprender a no depender de un solo mercado ni de una sola versión de la verdad.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com      https://teclalibremultimedios.com/category/portada

Fuentes: The Guardian, AP News, Washington Post, Newsweek, Fox Business.
Audio podcast recomendado: Trump vs Canadá: la trampa del anuncio y la lección para el Caribe

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