InicioIBEROAMERICAUNA TARDE A OSCURAS CON SABOR A BOICOT

UNA TARDE A OSCURAS CON SABOR A BOICOT

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-POCO A POCO EL PAÍS DOMINICANO RECUPERA LA ENERGÍA ELÉCTRICA-

La tarde de este martes, la República Dominicana se paralizó no por un feriado sorpresa, sino por el ya clásico y sospechoso «apagón nacional» que, de golpe y porrazo, nos regresó a la era del candil y la abanico de mano. ¿La hora? La perfecta 1:23 de la tarde, el momento cumbre del almuerzo y la productividad, cuando supuestamente la Subestación San Pedro I decidió «tomarse una siesta» y, de paso, mandar a dormir a todo el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI)

El apagón, ese evento que ya debería ser un fantasma del pasado en el país del «crecimiento económico», convirtió hogares, negocios y, sobre todo, el transporte público en un caos.

La Versión Oficial (para los Inocentes): Las autoridades, con su mejor cara de «esto es un accidente imprevisto», señalaron a la subestación de San Pedro I como la supuesta cuna de la debacle. Una explicación que, como siempre, deja más preguntas que respuestas: ¿Cómo una sola subestación puede desatar un blackout total? ¿Se nos cayó el sistema o nos lo tumbaron?

El Efecto Dominó de la Sospecha: La «parálisis total» que afectó desde colmados hasta instituciones públicas y empresas, levanta las cejas de la suspicacia. En un ambiente cuasi pre-electoral siempre caldeado, un fallo de esta magnitud no es visto solo como un problema técnico, sino como una señal política o, peor aún, como la evidencia de la vulnerabilidad crónica del sistema, que ni con millones en inversión logra espantar a los fantasmas de la oscuridad.

El restablecimiento del servicio, que empezó a gotear tímidamente a partir de las 6:00 de la tarde en sectores como Don Honorio, Los Cacicazgos y Santiago, fue recibido con la picardía innata del dominicano, el único pueblo que puede hacer memes de su propia desgracia.

La Frase de Portada: La joya de la noche fue el comentario que circuló como pólvora: «Cuidado con los de PRM contestando que SÍ cuando no hay luz. Cuidado que los conocemos.» Un dardo directo a la eterna desconfianza en la clase política y la burla sobre quién se atribuye los logros, incluso aquellos que tardan horas en llegar.

El escenario se repitió en las redes sociales: Herrera, Cristo Rey, San Pedro de Macorís… la gente reportaba el regreso del fluido eléctrico como si fuera un milagro de Semana Santa, no un servicio por el que pagan.

La Línea 1 y 2 del Metro y el Teleférico también se plegaron al apagón, dejando a miles de ciudadanos varados, al más puro estilo de una película de catástrofes.

El «Gesto Noble» (o Parche de Emergencia): La OPRET (Oficina para el Reordenamiento del Transporte) se vio forzada a extender el horario hasta las 12:00 de la medianoche y, ¡oh sorpresa!, a ofrecer el servicio de forma gratuita. Un movimiento que huele a disculpa pública y a intento desesperado por mitigar la furia ciudadana, convirtiendo la emergencia en una «hora feliz» obligatoria.

El Ministerio de Energía y Minas, a través del ministro Joel Santos, se apuró a sacar una nota de prensa a las 8:30 de la noche, informando con tono de victoria que se habían integrado 1,442 megavatios de generación en línea.

El Dato Crucial: El ministro celebra un 42.5 % de la demanda real del SENI. TeclaLibre pregunta: ¿Celebrar que más de la mitad del país sigue a oscuras después de siete horas es un logro o una admisión de la fragilidad sistémica? La realidad es que, a esa hora, más de la mitad de la nación seguía usando las linternas del celular, mientras la autoridad sacaba cuentas alegres de una recuperación «paulatina» que se sintió dolorosamente lenta.

El Veredicto TeclaLibre: El apagón de este martes no fue solo un fallo técnico; fue un recordatorio eléctrico de que en el país de las megaplantas y los préstamos millonarios, el sistema sigue pendiendo de un hilo. La subestación de San Pedro I es la excusa, pero la verdad es que la luz se va cuando le da la gana, y la respuesta del Estado es el mismo libreto de siempre: explicación vaga, promesa de solución, y un servicio gratuito de transporte para apaciguar las masas. El pueblo, mientras tanto, sigue pagando una de las tarifas más altas del Caribe, solo para ser testigos de esta oscura comedia.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com      https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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