¿Giro Estratégico de Trump o el Poder de las Tierras Raras?
WASHINGTON D.C. – En un giro digno de la diplomacia de la sorpresa, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó este jueves la retirada total del arancel extra del 40% que había impuesto unilateralmente sobre una amplia gama de productos brasileños. La decisión, publicada en la web de la Casa Blanca, borra de un plumazo una carga comercial que, sumada a una tarifa recíproca previa, había elevado el impuesto total sobre bienes clave como el café, la carne de vacuno, el aceite, el cacao y las frutas a un oneroso 50%.
La medida afecta a un listado de 249 artículos y, lo más significativo, tiene carácter retroactivo al 13 de noviembre, prometiendo reembolsos de las recaudaciones ya hechas a importadores estadounidenses, lo que representa un alivio inmediato para el comercio bilateral.
📞 ¿Fruto de la ‘Llamada Amable’ de Lula? El documento de Trump, la Orden Ejecutiva 14323 modificada, no rehúye el contexto político. El mandatario estadounidense menciona explícitamente la llamada telefónica que sostuvo con su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, el pasado 6 de octubre, y el encuentro personal posterior en la Cumbre de la ASEAN en Kuala Lumpur el 26 de octubre.
Trump atribuye la marcha atrás a las «recomendaciones adicionales» de su equipo y al progreso en las negociaciones con Brasil, señalando que las conversaciones «continúan». Esta secuencia de eventos —conversación, reunión, y luego la eliminación del arancel— sugiere que el «deshielo» diplomático promovido por Lula, quien abogó por un contacto directo y constructivo a pesar de las diferencias ideológicas, ha dado sus frutos.
🤔 Elucubración TeclaLibre: ¿Giro Estratégico o el Tesoro Oculto de Brasil? La pregunta que resuena en los pasillos de Washington y Brasilia es doble: ¿Por qué este repentino cambio de rumbo después de haber invocado un «estado de emergencia nacional» el 30 de julio, citando «amenazas a EE.UU. por parte del Gobierno de Brasil»?
¿Buscando el Lado Amable ante la Pérdida de Mercados? Tras la imposición de tarifas y las tensiones comerciales con la Unión Europea y, en menor medida, con China por temas tecnológicos y de seguridad, la administración Trump podría estar buscando asegurar lazos económicos estables con socios clave en América Latina.
Brasil es un gigante agrícola. Garantizar el suministro estable de productos básicos (carne, café) sin fricciones arancelarias es crucial para la inflación interna y para diversificar las fuentes de suministro, reduciendo la dependencia de mercados más volátiles o políticamente complejos.
En el ajedrez geopolítico, Trump podría estar suavizando las relaciones con el mayor jugador de América Latina para construir una alianza regional más sólida que contrarreste la influencia de otros bloques. El costo de una guerra comercial con Brasil, que tiene la capacidad de reorientar sus exportaciones rápidamente, podría haber sido juzgado superior a los beneficios políticos.
¿El Ineludible Poder de las Tierras Raras? 🌎 Una hipótesis más profunda, y que concierne a la seguridad estratégica, apunta a las tierras raras (REE).
Actualmente, China domina el procesamiento y, en gran medida, la producción global de estos 17 elementos esenciales. Las tierras raras son vitales para la alta tecnología (pantallas, láseres, fibra óptica) y, crucialmente, para la industria de defensa (misiles, sistemas de guiado).
Brasil posee algunas de las mayores reservas no explotadas de tierras raras del mundo, y es visto como un socio clave en el esfuerzo de EE.UU. por romper la dependencia china en la cadena de suministro de REE.
Es altamente plausible que las negociaciones entre Trump y Lula no se limitaran al café y la carne. El «progreso en las negociaciones» podría referirse a acuerdos en la esfera de minerales críticos, con EE.UU. ofreciendo la eliminación de aranceles a cambio de un acceso preferencial o una colaboración estratégica para desarrollar la infraestructura de extracción y procesamiento de tierras raras en Brasil.
La decisión de Trump huele a un cálculo estratégico donde el costo político de una confrontación comercial con Brasil supera con creces cualquier ganancia arancelaria. Ya sea para asegurar la estabilidad del suministro agrícola o para desbloquear el acceso a minerales críticos que son la clave de la defensa y la tecnología del futuro, el deshielo con Lula parece ser una jugada de ajedrez impulsada por la geopolítica y la economía de los recursos, más que por una simple simpatía presidencial.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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