EDITORIAL
En los últimos tiempos, desde el corazón mismo de la democracia occidental, se han venido produciendo hechos inquietantes. Hechos increíblemente emanados del gobierno de los Estados Unidos de América y que tienen que ver con el desacredito público contra periodistas y medios.
Se verifican exclusiones arbitrarias de medios a conferencias de prensa, amenazas presionando para que connotados comunicadores develen fuentes, así como acciones legales de coerción ante difusión de informaciones.
Por igual, en la misma Casa Blanca se comprueban y un lenguaje la utilización de expresiones definiendo a la prensa libre no como un contrapeso esencial, sino como enemigo del pueblo.
Pero lo más desacertado y grotesco sucedió cuando se produjo el encuentro entre el presidente Donald Trump y el príncipe heredero de Arabia Saudí, justo en el momento en que el presidente estadounidense, llamó cerdita a una destacada periodista.
A esos hechos ocurridos en la mayor instancia de poder estadounidense, hay que sumarle la prohibición que todavía pesa sobre los representantes de la tradicional agencia de noticias AP, quienes están vetados a abordar el avión presidencial.
Se trata de inquietantes atropellos a la prensa que están ocurriendo en una nación cuya Primera Enmienda ha sido durante siglos el faro global de la libertad de expresión.
Al llegar aquí, recordamos que, permanentemente hemos sido testigos de la siempre diligente actitud de enérgica condena de la Sociedad Interamericana de Prensa a los obstáculos que diferentes en épocas impusieron gobiernos de América Latina al quehacer periodístico.
Sin embargo, las reiteradas violaciones a la Primera Enmienda constitucional de los Estados Unidos, por parte del actual gobierno que encabeza el magnate Donald Trump parece que han hecho desaparecer a tan otrora combativa sociedad de prensa.
De ahí la interrogante que motiva el presente editorial de Teclalibre Multimedios, que no en vano enarbola el slogan, la voz de la verdad.
¿Dónde está la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP?
El brillo de la ausencia de la SIP, duele y preocupa. Irónicamente, la Sociedad Interamericana de Prensa alberga su sede central en Miami.
¿Acaso la sombra del poder y la complejidad de las relaciones políticas han amordazado a quien debería ser la primera en hacer sentir su grito?
Este no es un llamado a la injerencia en los asuntos internos de un país. Es un llamado a la coherencia y a la consistencia de los principios.
Para Teclalibre Multimedios, la libertad de prensa es un valor universal e indivisible. No puede defenderse con vigor en una orilla del Río Grande y con tibieza en la otra. Ataques a periodistas y sus medios en cualquier lugar constituyen agresiones a todos los periodistas en todas partes.
Si la SIP permitiendo que su voz se atenúe ante las arbitrariedades referidas, no solo pierde autoridad moral, sino que envía un mensaje peligrosísimo a los autócratas y los potenciales de nuestro continente.
Es que el silencio de la SIP ante lo que viene dándose contra los medios de comunicación en Estados Unidos ratifica la siembra de un lastimoso mal ejemplo, obligando a Teclalibre Multimedios a dar cara reiterando la pregunta: ¿Dónde está la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP?
@Carlos5Marquez
Teclalibremultimedios@gmail.com

