⚡️ El Espectro del Apagón: Un Error de Novato Hizo Trizas el Sistema Eléctrico Nacional
SANTO DOMINGO. La verdad es que el Organismo Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (OC-SENI) ha hablado, y lo ha hecho con una celeridad inusual que, dicho sea de paso, han utilizado para sacar pecho frente a países como España y Chile. Pero el titular es demoledor: el colapso eléctrico nacional del pasado 11 de noviembre no fue un desastre natural ni un fallo de diseño, fue un simple, pero catastrófico, error humano operativo.
El informe técnico, que ya es de consulta pública, dibuja una crónica que mezcla la imprudencia con la fragilidad crónica de un sistema que prometieron era robusto.
La Escena del Crimen: San Pedro I y un Acto de Imprudencia
El drama comenzó en la subestación de 138 kV de San Pedro de Macorís I. Imaginen a un operario en el corazón del sistema, realizando una maniobra de rutina. Pues bien, el OC-SENI confirma que la mecha fue encendida por una «desconexión manual de una línea que aún se encontraba energizada». En términos llanos, alguien desconectó algo que no debía, mientras estaba funcionando a máxima potencia.
Este error de manual de novato desató un cortocircuito de alta intensidad. El sistema de protección, aunque funcionó a la perfección, no hizo más que empezar una reacción en cadena. Varias líneas cercanas se desconectaron de inmediato, aislando de golpe a la Generación del Este, unos vitales 575 MW.
Al perder casi un tercio de la oferta energética, el sistema entró en pánico. Las grandes plantas de generación, para evitar quemarse, se dispararon automáticamente—se protegieron a sí mismas, dejando al país a oscuras.
Lo más crítico del informe no es el error inicial, sino lo que vino después. El SENI, esa compleja red que nos da luz, intentó salvarse e incluso logró estabilizar la frecuencia por 89 segundos. Pero ya era demasiado tarde. El análisis revela el talón de Aquiles: el sistema estaba «débil» por la «falta de reserva fría sincronizada» y la «no reposición completa de los circuitos EDAC».
En otras palabras, el error de San Pedro fue el detonante, pero la pérdida total se consumó porque el SENI no tenía el músculo de reserva necesario para absorber el golpe. Como un boxeador con la guardia baja, una sacudida fue suficiente para mandarlo a la lona.
💡 Un Espejo de Promesas Incumplidas
El OC-SENI concluye la crónica con una batería de recomendaciones que suenan más a confesión de fallas pendientes: instalar más protecciones en subestaciones, integrar baterías de almacenamiento (para arranque autónomo) y revisar los esquemas de seguridad.
La prontitud del informe es encomiable, sí. Pero la cruda realidad que revela es que la seguridad operativa del sistema eléctrico dominicano pende de un hilo y de la pericia (o la falta de ella) de un técnico.
El Organismo Coordinador, que tiene el rol de ser el celador técnico neutral de la luz en el país, asegura que está en sesión permanente. La pregunta que queda flotando en el ambiente es: ¿Cuánto tiempo tendremos que esperar para que nuestro sistema eléctrico no se caiga por un error que podría evitarse con un simple protocolo de seguridad? La sombra del apagón, al parecer, no se disipa tan fácilmente.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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