Este viernes 5 de diciembre, el presidente chino, Xi Jinping, acompañó al mandatario francés, Emmanuel Macron, a Chengdu, un gesto inusual, aparentemente reservado para el jefe de la segunda economía más grande de Europa, que pone de relieve el enfoque del gigante asiático en París y la UE. Pero, pese a las expectativas, la visita ha servido más que para reforzar las credenciales diplomáticas que para llegar a acuerdos comerciales.
Pandas y ping-pong: Macron concluye su visita a China, pero sin muchos acuerdos
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