Operación «Cielo de Corcho»: ¿Nos invadieron o nos vendieron?
Por: El Staff de TeclaLibre
Mientras usted dormía (o intentaba que el bajón de luz no le quemara la nevera), 150 aviones —sí, leyó bien, una pequeña ciudad voladora— se pasearon por el espacio aéreo venezolano como quien camina por el bulevar de Sabana Grande en domingo. Sin disparos, sin alarmas y, lo más sospechoso, sin que a nadie se le despeinara el bigote.
En TeclaLibre no compramos espejitos, así que vamos a diseccionar este «show de luces» con la suspicacia que nos caracteriza.
¿Guerra electrónica o nos apagaron el cerebro?
Dicen los sesudos de la técnica que los gringos usaron un jamming tan potente que hasta los microondas de Fuerte Tiuna se pusieron a bailar. La tesis oficial: los radares rusos S-300, esos que nos costaron hasta el apellido, se quedaron más ciegos que un árbitro de liga local.
La duda picosa: ¿De verdad me van a decir que con 150 bichos allá arriba, ningún miliciano con un binocular de plástico reportó nada? La tecnología anula el radar, pero no anula el sentido común… a menos que el sentido común haya recibido una orden superior de irse a dormir temprano.
¿Traición en el Alto Mando o «Operación Maletín»?
Aquí es donde la cosa se pone color hormiga. Para que 150 aviones entren y se lleven al «Hijo de Chávez» sin que despegue ni un solo Sukhoi, tiene que haber pasado una de dos cosas:
-O todos los pilotos tenían gripe ese día.
-O alguien en el comando de defensa decidió que el color verde (de los dólares) combina mejor que el rojo (de la revolución).
No es secreto para nadie que en los pasillos de Miraflores la lealtad se mide por la profundidad del bolsillo. ¿Hubo un «visto bueno» de los soles en los hombros? Si nadie disparó, no fue por falta de balas, sino por exceso de conveniencia.
El «Secuestro VIP»: ¿Una salida con alfombra roja?
Cerramos con la teoría favorita de los malpensados (nosotros incluidos). ¿Y si el «secuestro» fue en realidad un servicio de Uber de lujo pactado en alguna isla del Caribe?
Piénselo: salir como un líder derrocado por el «imperio» te garantiza una estatua en el panteón de las víctimas eternas. Rendirse es de cobardes; ser «extraído» por 150 aviones es casi un honor épico. Maduro se va con su narrativa intacta («me llevaron a la fuerza»), y los de arriba se ahorran una guerra civil que no saben cómo pagar.
Conclusión de TeclaLibre: Entre la tecnología milagrosa y el pacto de caballeros, nos quedamos con el olor a guiso. Porque en este país, cuando algo parece una película de Hollywood, es porque alguien ya cobró la taquilla por adelantado.
Esta es la supuesta «filtración» captada por los servidores de algún país vecino, donde los emojis dicen más que los fusiles.
EXCLUSIVO: El Chat de «Los Guardianes del Espacio» (Grupo de Signal)
Participantes: Gral. Radar (CODAI), Almirante Olas, Comandante S-300 y «El Patrón del Aire».
Análisis de TeclaLibre: Como verán, el sistema de defensa aérea de Venezuela no falló por falta de alcance, sino por exceso de «alcancía». Mientras el país se preguntaba dónde estaba la aviación, los generales estaban más pendientes del Check-in que del Check-list.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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