-Escalada de tensión: Jamenei desafía a Trump y etiqueta de “terroristas” a manifestantes en Irán-
El panorama político en Irán ha alcanzado un punto crítico. En un discurso cargado de hostilidad, el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, sugirió este viernes que las fuerzas de seguridad endurecerán la respuesta contra las movilizaciones sociales, ignorando las advertencias directas de la Casa Blanca.
Desde su complejo en Teherán, Jamenei arremetió contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusándolo de hipocresía y de tener las manos «manchadas de sangre iraní». Mientras el líder supremo hablaba, los cánticos de «¡Muerte a Estados Unidos!» resonaban a través de la televisión estatal, subrayando la fractura diplomática total entre ambas naciones.
Jamenei restó legitimidad a las protestas, asegurando que los manifestantes solo buscan «complacer» a Washington:
«Están arruinando sus propias calles para hacer feliz al presidente de EE. UU. Él dice que vendrá en su ayuda, pero debería prestar atención al estado de su propio país en su lugar», declaró el líder religioso.
La narrativa oficial en Irán ha dado un giro peligroso. La prensa estatal ha comenzado a utilizar el término “terroristas” para referirse a quienes participan en las marchas. Históricamente, este cambio de lenguaje ha sido el paso previo a operativos de represión violenta por parte de la Guardia Revolucionaria y fuerzas paramilitares.
Por su parte, Donald Trump ha subido el tono de sus amenazas. En una reciente entrevista con Hugh Hewitt, el mandatario estadounidense fue enfático sobre las consecuencias de un baño de sangre:
Trump aseguró que, si el régimen comienza a «matar gente» durante los disturbios, EE. UU. los golpeará «muy duro».
Aunque no detalló si la respuesta sería económica, diplomática o militar, dejó claro que Washington no se mantendrá pasivo.
El gobierno estadounidense sostiene que las manifestaciones son legítimas y pacíficas en su origen, contrastando con la versión de Teherán.
Irán enfrenta una de las oleadas de protestas más persistentes desde finales de diciembre, impulsadas por el descontento económico y la falta de libertades civiles. El balance de víctimas sigue en aumento, mientras la comunidad internacional observa con cautela la posibilidad de que este pulso verbal entre Teherán y Washington se convierta en un conflicto de mayor escala.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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