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Hostos: el Ciudadano de América

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Altar hizo de la ciencia./ El progreso fue su norma./ Amó a los niños de América./ Fue maestro y fue patriota.   Isabel Freire de Matos   (Puertorriqueña)

Eugenio María de Hostos (Rio Cañas Arriba, Mayagüez, Capitanía General de Puerto Rico, 11 de enero de 1839 – Santo Domingo, República Dominicana, 11 de agosto de 1903) fue un intelectual profesor, filósofo, político, sociólogo, dramaturgo y escritor puertorriqueño, que era amigo de todos y todas, especialmente sus mejores amigos fueron la excelsa poeta Salomé Ureña y los hermanos: Francisco y Federico Henriquez y Carvajal y Gregorio Luperón. Solía ser llamado el Ciudadano de América por haber entregado su existencia a la lucha por la separación de Puerto Rico, la unidad de las Antillas Mayores y de Hispanoamérica. Su otra prioridad fue la educación.

Amó esta tierra entrañablemente, quizás ese amor procede de la sangre de su abuela paterna María Altagracia Rodríguez y Velasco que nació en Santo Domingo, en 1785; a pesar de ser un constante peregrino difundiendo la semilla del saber en su América amada. En Perú protegió a los inmigrantes chinos, tuvo un activismo político en Colombia, Panamá, Bolivia, Brasil, Chile, New York, entre otros.
Hostos llegó a la ciudad de Puerto Plata la madrugada del 31 de mayo de 1875, allí, conoció al General Gregorio Luperón y se reúne con Ramón Emeterio Betances y Federico Henriquez Carvajal.

 

Fundó la primera escuela normal en Santo Domingo, fue uno de los pioneros de los procesos de reforma educativa de la República Dominicana, promotor de una educación laica, donde prime el libre intercambio de las ideas, la razón, el pensamiento, la libertad de conciencia, un diálogo de culturas, que se respete el pluralismo y la diversidad religiosa, que toda persona sea un ciudadano libre.   Está considerado el precursor/fundador de la Sociología en América.
 Juan Bosch consideraba a Eugenio María de Hostos, como «uno de los más grandes hombres de la raza», «un gigante que siendo, como era puertorriqueño, figura por derecho propio entre los cinco forjadores de la patria dominicana», «una vida como la de Hostos no se seca en un minuto; florece por los años de los años, inacabablemente».
(Mujeres en la vida de Hostos, pág.65, pág. 8 y pág. 71.
Camila Henríquez Ureña, nos describe al Maestro Eugenio María de Hostos en «Las ideas pedagógicas de Hostos»
«Su físico se robusteció en la adolescencia. Tenía una hermosa cabeza: ancha frente, usó la barba crecida, como marco a un rostro lleno de animación y dulzura, iluminado por ojos verdes de expresión melancólica y contemplativa. De estatura regular, andar reposado y continente majestuoso, todo en su figura traslucía la superioridad espiritual, sugería la vocación apostólica»
https://www.youtube.com/watch?v=NKejGdx4ASU
Fue un niño enfermizo, sus padres lo enviaron a estudiar el bachillerato a Bilbao, España, pasó por el Seminario Conciliar de S. Ildefonso de Mayagüez, luego volvió a España a estudiar Leyes, pero eso era para complacer a su papá, porque el creía que su vocación eran las armas, quería ser astillero.
«El debió ser un tipo de hombre muy atractivo para las mujeres, porque tenía una condición esencial para ganar su admiración: la armonía, la sobriedad, el dominio propio que comunica el íntimo conocimiento. Hombre sumamente dulce, amable, alegre, con una alegría bien medida, gran conversador…viajado, instruido y dotado del don especial de hacerse entender hasta cuando trataba temas complicados. Hostos debió ser un gran compañero de veladas Físicamente tenía también imponencia, y cierta gravedad, cierta especie de noble tristeza que se deshacía al oírle hablar con una voz viril y decidora de grandes bellezas. Era más bien bajo que alto».
(Bosch, Juan. Mujeres en la vida de Hostos, pág. 39.)
Hizo extraordinarios aportes a la educación y al sistema educativo dominicano. Los aportes de Hostos a la educación dominicana son inmensos, entre ellos sobresalen los siguientes:
1) En 1879, escribió el Proyecto de Ley de Enseñanza Pública, que fue el marco fundamental para la transformación de la enseñanza en el país;
2) en 1880, fundó la Escuela Normal de educación;
3) en 1880, fue nombrado catedrático de Derecho Constitucional y Derecho Internacional en el Instituto Profesional, hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). En 1883, también asumió la Cátedra de Economía Política;
y 4) en 1888, fundó la Escuela Nocturna para la clase obrera de Santo Domingo. 
Miguel Collado, bibliógrafo, ha profundizado en el pensamiento de E. M. de Hostos.  Le rinde un  «Tributo a Hostos: textos en su memoria»  en su obra dedicada al eximio  educador latinoamericano poseedor de un pensamiento renovador y democrático.
Aunque murió en 1903, hoy tiene mas vigencia que nunca, el pensamiento de este grande hombre tiene mas vigor;
Sus restos reposan en el Panteón de la Patria, por disposición del presidente Salvador Jorge Blanco y la maestra Yvelisse Prats de Pérez, fueron trasladados a este recinto de gloria y honor.

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