-El Dorado sobre el Hielo: Trump, la Cúpula de Oro y el sueño de la Isla Grande-
Por el equipo de TeclaLibre
Si alguien pensaba que el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca iba a ser una repetición de su primer mandato, se equivocaba. Esto no es una secuela; es una superproducción. El guion de 2026 ya no va solo de muros en el desierto, sino de cúpulas doradas y de comprar la isla más grande del mundo para ponerle el cartel de «Propiedad Privada de EE.UU.».
La Golden Dome Trump ha dejado claro que no quiere un simple sistema antimisiles; quiere la Cúpula de Oro. Inspirado en el éxito israelí, el proyecto busca envolver a Estados Unidos en un caparazón invisible capaz de pulverizar desde un dron de juguete hasta un misil hipersónico ruso.
Pero aquí está el truco: para que el escudo funcione, necesitas «ojos» en el norte. Y ahí es donde entra Groenlandia. En la lógica de Trump, Ohio será el cerebro (el centro de mando), pero Groenlandia es el vigía en la torre de control. Sin la isla, la cúpula tiene un agujero por donde se cuela el frío… y los misiles de Putin.
El ultimátum a Dinamarca La retórica en Truth Social este miércoles no dejó prisioneros. Trump ha elevado el tono: si la OTAN no ayuda a que EE.UU. se quede con Groenlandia, la OTAN no sirve. Es el lenguaje del deal llevado al extremo militar.
El argumento de Washington: «Si no la tomamos nosotros, la tomará China».
La respuesta de Copenhague: Mette Frederiksen, visiblemente agotada, ha tenido que repetir que las naciones no se compran en Amazon.
Pero el equipo de Trump ya tiene un plan B: el Pacto de Libre Asociación (COFA). Básicamente, decirle a los groenlandeses: «Os damos la independencia de Dinamarca, os llenamos los bolsillos de dólares y, a cambio, solo queremos que vuestro cielo y vuestro mar sean nuestro patio de juegos militar».
El avispero europeo y el «Garrote Digital»: Mientras Trump dibuja mapas, en el Viejo Continente los cuchillos vuelan.
Reino Unido está en una posición incómoda, intentando enviar tropas para calmar a Trump sin parecer que está invadiendo a un vecino.
Bruselas, por su parte, ha sacado la artillería pesada. Si Washington mueve un tanque hacia Nuuk, la UE está lista para desconectar a los gigantes: Meta, Google y X. Es una guerra de soberanía contra algoritmos.
¿Hacia dónde vamos? Estamos en un escenario donde la seguridad nacional se mezcla con el sector inmobiliario de alto riesgo. La Cúpula de Oro es la excusa perfecta para una expansión territorial que no se veía desde el siglo XIX.
Trump ya lo avisó: «Cualquier cosa menos que eso es inaceptable». Y cuando el hombre del flequillo dorado se pone una meta entre ceja y ceja, el mundo suele temblar… o al menos, empieza a mirar al Norte con mucho miedo.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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