-Operación «La Sierra»: ¿Gestión o Control de Daños?-
El pasado sábado, bajo el sol de Santiago, Abinader inauguró la reconstrucción de la carretera Guardarraya, una vía vital que une Baitoa (Santiago) con Tavera (La Vega). Con una inversión de RD$ 241,191,458.00, la obra ejecutada por EGEHID no es solo asfalto; es un mensaje político.
Santiago no es cualquier plaza; es el corazón electoral del Cibao y el termómetro del éxito del PRM. Ante la reciente ola de quejas por la falta de cumplimiento en las fechas del Monorriel, Abinader necesita mantener la narrativa de «el presidente que construye».
Al inaugurar obras periféricas, el Gobierno busca diluir la sensación de parálisis que generan los grandes proyectos de transporte masivo en el casco urbano. Es un «mientras tanto» de alto costo y visibilidad.
EGEHID, es el brazo ejecutor estrella, y llamó la atención la defensa que hizo Rafael Salazar (administrador) sobre su presupuesto. Afirmó que con el mismo dinero de antes hoy hacen más. Salazar no solo le tira una flor a la eficiencia de su gestión, sino que blinda al Gobierno contra las críticas de gasto excesivo. EGEHID se ha convertido en la «mini-presidencia» de las obras locales, llegando donde el Ministerio de Obras Públicas a veces se queda corto.
El factor «Raquel y las Gobernadoras»: La presencia de la Primera Dama y las gobernadoras de Santiago y La Vega le dio a la actividad un tinte de «proximidad social». No fue una inauguración fría de ingeniería; fue un evento de rostro humano para calmar las aguas de una Sierra que, aunque agradecida, sabe que todavía le faltan «kilómetros de caminos comunitarios», como el mismo Abinader admitió.
La pregunta en los círculos políticos de Santiago es obligatoria: ¿Son estos movimientos una respuesta a la crisis de puntualidad del Monorriel?
El Monorriel es la «joya de la corona» de la gestión de Abinader en el Cibao. Cada día de retraso es un golpe a la percepción de modernidad. Salir a la Sierra a inaugurar carreteras de RD$ 241 millones es una forma de decir: «No se desesperen con el tren, que por otro lado estamos resolviendo».
La Sierra celebra la carretera, pero el votante de la urbe sigue mirando el reloj y las columnas vacías del Monorriel. La compensación funciona a corto plazo, pero no sustituye la gran promesa de movilidad.
El alcalde de Baitoa, Bernardo López, lo resumió bien: es una «respuesta concreta». Pero en política, el orden de los factores sí altera el producto. El Gobierno está tratando de que los pequeños éxitos locales tapen los grandes baches de cronograma en la ciudad.
-Luis Rodríguez Salcedo para TeclaLibre-
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