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EL «GRAN TROZO DE HIELO» Y LA MEMORIA SELECTIVA

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El «Gran Trozo de Hielo» y la Memoria Selectiva: Trump en Davos

Por: Redacción TeclaLibre

Hay citas que nacen para la historia y otras que parecen guionizadas por una mezcla entre un libro de texto de primaria y un agente inmobiliario de Manhattan. Lo vivido este miércoles 21 de enero en el Foro Económico Mundial de Davos pertenece, sin duda, a la segunda categoría. Ante una audiencia de jefes de Estado que apenas pestañeaban y CEOs que calculaban el valor de sus acciones en tiempo real, Donald Trump decidió que el futuro del mundo no pasaba por la inteligencia artificial, sino por un «gran trozo de hielo» llamado Groenlandia.

Con la sutileza de un rompehielos, el republicano se embarcó en un repaso histórico de la Segunda Guerra Mundial que dejó a más de un historiador buscando su inhalador. Según Trump, la resistencia danesa ante los nazis duró «seis horas de lucha». La realidad, aunque menos cinematográfica, es que Dinamarca optó por una rendición pragmática para evitar una masacre, registrando apenas 20 bajas.

Pero el plato fuerte no fue el pasado, sino el arrepentimiento. «Después de la guerra, le devolvimos Groenlandia a Dinamarca. ¡Qué estúpidos fuimos!», exclamó, como quien lamenta haber vendido bitcoins en 2010. Para Trump, el hecho de que el acuerdo de 1941 con el embajador Henrik Kauffmann especificara que la soberanía era danesa y la presencia de EE. UU. era transitoria, parece ser un «detalle técnico» sin importancia.

En un despliegue de geografía creativa, el presidente confundió Groenlandia con Islandia al menos cuatro veces. Para el hombre que quiere comprar la isla, la diferencia de un par de letras parece irrelevante cuando hay objetivos estratégicos de por medio. Su gran argumento es que los daneses son unos «desagradecidos», ignorando que, desde 1951, Dinamarca ha permitido que EE. UU. convierta la isla en un portaaviones natural.

Incluso mencionando la base de Pituffik (antigua Thule), Trump insinuó que el soporte de defensa no ha sido bien pagado. Curiosa afirmación, considerando que Dinamarca incluso cerró los ojos cuando Washington guardó armas nucleares en su suelo durante la Guerra Fría, violando su propia política nacional. ¡Eso es amor, o al menos una amistad con beneficios muy peligrosos!

La verdadera joya de la corona —o del hielo— es la intención de construir allí el sistema de defensa antimisiles «Domo de Oro». Trump aseguró que busca «negociaciones inmediatas» para la adquisición total del territorio, aunque cerró con una frase que, en lugar de calmar, dejó un eco inquietante en el salón: «No usaré la fuerza».

«Impedimos que nuestros enemigos ganaran un asentamiento en nuestro hemisferio», subrayó, justificando su expansión en el temor a que Rusia o China lleguen primero al Ártico.

Mientras el vicepresidente JD Vance ya pasea por la base de Pituffik como quien inspecciona el jardín de su nueva casa, el mundo observa esta nueva versión de la Doctrina Monroe, ahora con más escarcha y menos diplomacia tradicional.

Próximo paso de la agenda: Ver si Copenhague acepta el pago en oro, en cuotas, o si simplemente decide que su soberanía no está en el catálogo de Real Estate de la Casa Blanca.

-Luis Rodríguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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