El Vaticano llama a la paz y condena la idea de guerra preventiva
El Vaticano ha vuelto a condenar este miércoles el recurso a la guerra y ha pedido que se imponga la paz. El papa León XIV ha repetido el mensaje varias veces estos días, pero ahora se ha manifestado el número dos de la Santa Sede, el cardenal y secretario de Estado, Pietro Parolin, con una entrevista a los medios vaticanos en las que ha tenido palabras muy duras de condena a lo que está ocurriendo. “Si se concediera a los Estados el derecho a la guerra preventiva, según sus propios criterios y sin un marco jurídico supranacional, el mundo entero correría el riesgo de estar en llamas”, ha advertido.
El Papa ya dijo en el Ángelus del domingo que la guerra en Irán era “una tragedia de proporciones enormes” y avisó del riesgo de “una vorágine irreparable”. También el martes por la noche, hablando un momento con los periodistas en Castel Gandolfo, alertó de que “está aumentando cada vez más el odio en el mundo”. Y este miércoles ha vuelto a pedir la paz en la audiencia general en la plaza de San Pedro.
Parolin ha declarado que “el declive del derecho internacional es verdaderamente preocupante”. “La justicia ha sido sustituida por la fuerza, la fuerza del derecho ha sido sustituida por el derecho de la fuerza, con la creencia de que la paz solo puede nacer tras la aniquilación del enemigo”, ha señalado.
El secretario de Estado vaticano ha defendido la búsqueda de la paz “a través de las posibilidades que ofrece la diplomacia, especialmente la que se ejerce en los organismos multilaterales, donde los Estados tienen la oportunidad de resolver conflictos de forma incruenta y más justa”. Ha recordado que tras la II Guerra Mundial los países que crearon las Naciones Unidas “quisieron evitar a sus hijos los horrores que ellos mismos habían vivido”. “Por ello, en la Carta de las Naciones Unidas, buscaron proporcionar directrices precisas sobre la gestión de conflictos. Hoy, estos esfuerzos parecen haber sido en vano”, ha lamentado.
“La conciencia de que el bien común beneficia verdaderamente a todos —es decir, el bien de los demás también es bueno para mí— se ha desvanecido, y la justicia, la prosperidad y la seguridad se alcanzan en la medida en que todos pueden beneficiarse de ellas. Este principio subyace a la creación del sistema multilateral o a un proyecto audaz, como el de la Unión Europea. Esta conciencia se ha desvanecido, alimentando un creciente afán de egoísmo”, ha criticado.
Parolin ha advertido de que el multilateralismo atraviesa una profunda crisis debido, entre otras cosas, “a la desconfianza de los Estados hacia las restricciones legales que limitan su acción”. “Esta actitud representa la otra cara de la voluntad de poder: el deseo de actuar libremente, de imponer el propio orden a los demás, evitando el dramático pero noble trabajo de la política, compuesta de discusiones, negociaciones, ventajas personales y concesiones a otros. Un multipolarismo caracterizado por la primacía del poder y la autorreferencialidad está emergiendo peligrosamente”, ha alertado. En este sentido, ha recordado una frase de Kant de 1795: “Una violación de la ley que ocurre en una parte de la tierra se siente en todas partes”.

