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Ucrania avanza en el diseño de su escudo antiaéreo inspirado en el de Israel | Internacional

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“No necesitamos su ayuda en defensa antidrones. Sabemos más de drones que nadie. Tenemos los mejores drones del mundo”. En un nuevo gesto de desprecio público hacia Kiev, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el viernes en el canal Fox News que su país no requiere de colaboración para hacer frente a los aparatos no tripulados que emplea Irán en la guerra de Oriente Próximo para responder a los ataques de EE UU e Israel. El Estado judío, sin embargo, da señales de lo contrario y parece tener en el radar la tecnología desarrollada por Kiev. Al mismo tiempo. Kiev trata de inspirarse en el escudo antiaéreo israelí para crear el suyo propio.

“Retórica es retórica”, ha respondido a Trump el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, sin querer entrar al trapo. Más allá de las palabras del líder republicano, el mandatario ucranio es consciente de que, entre bambalinas, la realidad de sus capacidades armamentísticas es otra.

Tras el interés demostrado por Washington, países europeos y del Golfo, el último Estado en unirse a los que valoran lo avanzado por Ucrania ha sido Israel, según las autoridades de Kiev. Toda una paradoja, pues, ante la invasión a gran escala rusa en 2022 y la ofensiva con miles de drones y misiles, el Estado judío no facilitó la joya de su defensa antiaérea, la conocida como Cúpula de Hierro. Eso ha obligado a Ucrania a diseñar la suya propia, un descomunal reto por los medios y la tecnología necesarios y, sobre todo, porque su país abarca unas 30 veces más que Israel.

El embajador de Kiev en Tel Aviv, Yevgen Kornichuk, y fuentes locales citadas por la prensa confirmaron que el primer ministro Benjamín Netanyahu desea abordar el asunto armamentístico directamente con Zelenski, conversación que podría tener lugar en breve. Israel, en un intento de nadar y guardar la ropa para mantener así sus relaciones con rusos y ucranios, no ha atendido estos años a la petición de Kiev para facilitar su escudo aéreo integrado por varias capas de seguridad a diferentes alturas. Netanyahu lo justificó en 2023, según declaraciones al diario The Wall Street Journal, por su temor a que acabara cayendo en manos iraníes y destacó, eso sí, la entrega de un sistema de alerta que ayudaría a los ucranios a prevenir bajas ante ataques aéreos.

Netanyahu actúa con “cautela” porque su “interés es mantener buenas relaciones con Rusia, una superpotencia que tiene 1,5 millones de ciudadanos en Israel”, un país pequeño, valora Yehoshua Kalisky, investigador senior del Instituto para el Estudio de la Seguridad Nacional (INSS) de Israel. En la actual coyuntura, “Netanyahu debe ser muy cuidadoso al tratar con Putin”, pese a que “Zelenski, que es judío, nos ayuda principalmente contra Irán, que a su vez ayuda a Rusia”, agrega en respuestas por escrito.

Con la experiencia acumulada esencialmente en los últimos cuatro años de contienda y decenas de miles de muertos a sus espaldas, Ucrania está desarrollando ahora su propio sistema inspirado en la Cúpula de Hierro israelí. Con esa misión, entre otras, Zelenski nombró en enero a Pavlo Yelizarov como nuevo subcomandante de la Fuerza Aérea. Este militar no oculta en una entrevista con Yanina Sokolova y recogida por diferentes medios locales que uno de los principales problemas a los que se enfrentan es la extensión de su territorio.

Moscú tiene capacidad de golpear con drones, bombas y misiles de todo tipo la integridad de los más de 600.000 kilómetros cuadrados que ocupa Ucrania, de los que, aproximadamente, un 20% se mantiene bajo ocupación rusa. La falta de armamento suficiente para hacer frente a la ofensiva del Kremlin por aire sigue siendo una de las principales demandas de Zelenski a sus aliados. Solo en la última semana, los rusos han atacado el territorio ucranio con 1.770 drones kamikazes, más de 1.530 bombas aéreas y 86 misiles de diferente tipo, según el mandatario.

“Rusia está intentando lanzar drones y misiles en grandes oleadas para sobrecargar nuestra defensa aérea. Por lo tanto, necesitamos nuevas soluciones tecnológicas que nos permitan responder rápidamente a esos ataques”, explicó Yelizarov. El número dos de la Fuerza Aérea también enfatizó que un sistema de protección moderno debería combinar medios como radares, misiles antiaéreos y sistemas de guerra electrónica.

Pero ese escudo ucranio debe adaptarse a las propias capacidades y limitaciones de Kiev. Es decir, ha de llevarse a cabo con la tecnología propia disponible y con el armamento que le llega de Occidente. Los altos mandos del ejército como Yelizarov son conscientes de que no pueden diseñar un sistema que dependa únicamente de costosos sistemas de defensa antimisiles de fabricación occidental como el Patriot o el sistema IRIS-T.

“Nuestra tarea es construir una cúpula antidrones sobre Ucrania: un sistema que no reaccione a posteriori, sino que destruya la amenaza mientras se acerca”, señaló en enero el ministro de Defensa, Mijailo Fedórov, para dar la bienvenida a Yelizarov, considerado alguien que “ha demostrado su eficacia en la guerra moderna”.

Parte de ese sistema que Ucrania está desarrollando lo conforman los drones interceptores con los que Kiev ya está logrando una efectividad mayor para derribar drones que con las baterías antiaéreas desde tierra o con los helicópteros. Por el momento, según datos de Yelizarov, el despliegue de unidades móviles antiaéreas como la visitada la semana pasada por EL PAÍS en zonas fronterizas con Rusia alcanza ya una capacidad de derribo de drones enemigos de en torno al 50%. Todo pese a la táctica adoptada por los rusos de lanzar cada vez de manera más frecuente sus drones kamikaze en forma de enjambres.

Estos aparatos no tripulados de diseño ucranio, especializados sobre todo en combatir los drones Shahed iraníes y sus variantes rusas, han despertado el interés, además de Israel, de Estados Unidos y otros países de Oriente Próximo. La mayor petrolera del mundo, la saudí Aramco, estaría gestionando ya la compra de esos aparatos, según ha publicado The Wall Street Journal. Una de las empresas ucranias citadas, Wild Hornets, fabricante del dron interceptor modelo Sting, lo ha desmentido e insiste en que su producción ni siquiera alcanza para suplir la demanda del ejército local.

Decenas de ucranios sobre el terreno

De forma paralela, y pese a la falta de necesidad de ayuda mostrada por Trump, Zelenski ha confirmado que cada uno de los tres equipos que su país ha desplegado sobre el terreno está integrado por docenas de militares, ingenieros y expertos en este nuevo tipo de guerra que cada vez más protagonizan los drones. Entre los lugares en los que se encuentran está una base militar estadounidense en Jordania. El presidente ha insistido, en todo caso, en que no van a atacar Irán y que su colaboración es meramente defensiva.

“Ha habido varias solicitudes, bien para ayudar a un país en particular o para asistir a los estadounidenses. Nuestros soldados están en contacto a distintos niveles. Hemos recibido cartas, llamadas y solicitudes de todas las instituciones militares”, detalló Zelenski a un grupo de periodistas el fin de semana.

El feo de Trump por despreciar los avances logrados por Ucrania con los drones ha coincidido con otros dos movimientos que ilustran, una vez más, su errática estrategia. Poco antes, había levantado durante un mes las sanciones a petroleros rusos. Zelenski eleva a 9.000 millones de euros el beneficio que podría llevarse Moscú gracias a esa medida. Mientras tanto, el presidente estadounidense sigue sin dar señales de que vaya a retomar su intermediación en los contactos entre los líderes ruso y ucranio interrumpidos por la nueva escalada bélica en Oriente Próximo.

Ucrania, amenazada por Irán

En medio de la polémica, Irán amenazó el sábado directamente a Ucrania por considerarlo aliado de Israel. El régimen de Teherán añadió así un nuevo enemigo a su lista. Ibrahim Azizi, responsable del comité de seguridad del Parlamento, amenazó a Kiev a través de una publicación en su perfil de la red social X. “Al proporcionar apoyo con drones al régimen israelí, Ucrania (…) se ha visto involucrada de hecho en la guerra y, en virtud del artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, ha convertido todo su territorio en un objetivo legítimo para Irán”, advirtió junto a una fotografía en la que aparecen Zelenski y Netanyahu.

Otra paradoja es que, desde 2022, las tropas del Kremlin han bombardeado sin cesar territorio ucranio con miles de drones de fabricación iraní o sus copias realizadas ya en fábricas levantadas en territorio ruso. Zelenski considera “terrorista” al régimen de los ayatolás y ha defendido desde el principio la ofensiva lanzada por EE UU e Israel. Es más, asegura que Moscú está ofreciendo ayuda estratégica a Teherán para poder defenderse y alcanzar objetivos con sus drones.

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