El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por las siglas en inglés), detuvo a más de 800 personas en un año gracias a la información que la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) le suministró, según datos obtenidos por la agencia Reuters. La colaboración entre los empleados de seguridad del aeropuerto y las autoridades migratorias ya se conocía, pero las cifras de arrestos son superiores a lo que se pensaba.
La interacción entre ambas agencias, dependientes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), no es nueva, pero históricamente se había limitado a compartir información sobre los terroristas más buscados. En la Administración de Donald Trump, sin embargo, la TSA cambió de tarea, y ahora se enfoca en facilitar información de migrantes para ayudar en la campaña de deportaciones. Esta colaboración ha causado miedo entre los migrantes, que temen ser detenidos si viajan. Se desconoce cuántas de las 800 personas fueron arrestadas en un aeropuerto, pero el despliegue de agentes del ICE en los aeródromos ordenado hace dos semanas para suplir la falta de personal de seguridad ha aumentado la preocupación de los viajeros. Según los datos conocidos, la TSA suministró información de más de 31.000 viajeros al ICE.
Los registros fueron recopilados por el Programa Secure Flight de la TSA, creado en 2007 para permitir a la agencia revisar la información de los pasajeros que pudieran figurar en las listas de vigilancia del Gobierno de Estados Unidos. Las aerolíneas suelen proporcionar información de los pasajeros a la TSA después de que se reserva un vuelo. Esta información se compara con las bases de datos de seguridad nacional, que contienen los nombres de personas incluidas en una lista de vigilancia de terroristas conocidos o sospechosos.
En diciembre, The New York Times reveló que desde marzo de 2025 la TSA estaba pasando información de los viajeros al ICE. El acuerdo de intercambio de datos incluía los nombres y las fechas de nacimiento de los pasajeros. Según el reporte, la TSA envía al ICE, varias veces a la semana, a veces incluso a diario, una lista que contiene los datos de los pasajeros de los próximos vuelos para que la agencia migratoria pueda cotejar dicha lista con sus propios registros.
Mireya, una mexicana que no quiere identificarse, cuenta a EL PAÍS que fue detenida por el ICE en la sala de embarque del aeropuerto de Oklahoma cuando se disponía a regresar a su país. Los agentes federales acudieron también a su domicilio y detuvieron a su marido y dos de sus hijos.
Los encuentros con los agentes del ICE también se han producido en vuelos nacionales, y varios casos han provocado una fuerte reacción negativa. Una pareja irlandesa que había vivido en Estados Unidos durante más de dos décadas fue detenida el verano pasado por las autoridades de inmigración —delante de sus hijos— cuando intentaba volar de Florida a Nueva York tras unas vacaciones.
Los padres —quienes tenían solicitudes de residencia permanente pendientes— fueron deportados y dejaron a sus dos hijos pequeños, de 7 y 10 años, con hermanos adultos en Estados Unidos, según explicó su abogada, Christina Canty, a Reuters.
En noviembre, la estudiante universitaria Any Lucía López Belloza había planeado sorprender a su familia por el Día de Acción de Gracias cuando fue detenida en el aeropuerto de Boston antes de coger su vuelo con destino a Texas. Fue deportada a Honduras dos días después.
La colaboración entre la TSA y el ICE forma parte de la estrategia implantada por el Gobierno de Trump para que varias agencias de la Administración, cuya labor no es esa, dediquen sus recursos a conseguir la “mayor deportación de la historia” deseada por el presidente. El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, el Departamento de Educación, el Servicio de Impuestos Internos (IRS) y el seguro médico público Medicaid son algunos ejemplos de ramas gubernamentales que están suministrando información al ICE para impulsar las detenciones.
El grupo de vigilancia gubernamental American Oversight presentó una demanda contra las agencias en enero en un tribunal del Distrito de Columbia, un día después de que la administradora interina de la TSA, Ha Nguyen McNeill, declarara ante el Congreso que estaba “absolutamente dentro de nuestras facultades” entregar datos de pasajeros a otras agencias para operaciones de control migratorio.
La continuación del despliegue de los agentes del ICE en los aeropuertos alimenta la teoría de que el fin es aumentar las detenciones. Trump desplegó agentes del ICE en más de una docena de aeropuertos en marzo para apoyar las labores de seguridad, después de que el enfrentamiento entre republicanos y demócratas mantuviera suspendido el presupuesto del DHS y, en consecuencia, los empleados no recibieron su salario, lo que llevó a muchos a abandonar sus puestos. El 27 de marzo el republicano ordenó que se les pagara los sueldos atrasados, pero Toma Homan, el zar de la frontera, declaró que los agentes del ICE continuarán en los aeropuertos hasta que se opere con total normalidad.
Un grupo de más de 40 demócratas de la Cámara de Representantes escribió la semana pasada, en una carta dirigida al recién nombrado secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, que los agentes del ICE “causarán confusión y temor” si se les permite permanecer en los aeropuertos.

