InicioESTADOS UNIDOSABRIL DE 1965: NO PUDIERON APLASTAR AL PUEBLO EN ARMAS

ABRIL DE 1965: NO PUDIERON APLASTAR AL PUEBLO EN ARMAS

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Por Rómulo Justiniano Tiburcio Soler

El 28 de abril de 1965 vivimos la amarga experiencia de la invasión militar norteamericana de ocupación. Fue un hecho inesperado que aún recuerdo con dolor. Ese maldito día los marines se desplegaron por la calle Pasteur y Rosa Duarte hasta la San Juan Bosco, siguiendo por la 30 de Marzo, la vieja Teniente Amado García, la Barahona hasta la Vicente Noble, y tomaron el control del puente Duarte hasta San Isidro.

No hubo resistencia inmediata. Dijeron que venían a proteger la misión diplomática, salvar vidas de sus ciudadanos y evacuarlos. Desde los edificios altos y desde el Malecón se podían ver fragatas, portaaviones, tropas, vehículos y el aparataje inmediato de alambradas. Tomaron el control del hotel Embajador, desde cuyo perímetro operaban vuelos de helicópteros trasladando norteamericanos, dominicanos y otros que exhibían como naturalizados ciudadanos norteamericanos hacia un portaaviones.

Poco después, a través de la Voz de los Estados Unidos, comenzaron a difundir versiones de fusilamientos de sacerdotes en el Parque Independencia y de violaciones a monjas. Luego, acusaciones sobre actividades de “comunistas” y direcciones en la ciudad colonial donde supuestamente había trasiego de armas. No tardaron en publicar una lista de 53 “peligrosos comunistas”.

Los primeros enfrentamientos se produjeron en las inmediaciones del canal 4, en Villa Consuelo, y en el entorno de San Juan Bosco, donde desalojaron a constitucionalistas y tomaron control. Desde el tejado de los silos de Molinos Dominicanos emplazaron a un famoso tirador, Douglas Lucas, un moreno norteamericano, acompañado de otros que practicaban certeramente el tiro al blanco. Así vi caer a varios combatientes y tuve que protegerme, como tantos. Yo vivía en la Arzobispo Meriño con Mercedes, y desde Los Molinos se visualizaban toda la extensión de El Conde, parte de Las Mercedes, la calle Luperón… no se sabía cuándo iban a disparar.

Los incidentes en el cordón de alambradas en San Carlos, Villa Francisca, Borojol, el Ensanche Lugo y Gascue eran frecuentes. Llegaron 42 mil marines, que pasaron a reforzar a la Guardia derrotada cuando cruzaron el Puente Duarte. No pudieron avanzar más allá de la José Martí, y tuvieron que replegarse y acantonarse en San Isidro, reforzados luego con equipamientos y apoyo para una intervención que terminó siendo de permanencia.

El 15 y 16 de junio iniciaron un ataque. El general Bruce Palmer, jefe de las tropas, declaró que en cuatro horas tomaría la zona constitucionalista. Intentaron cerrar un cinturón desde el muelle para acorralar más la zona rebelde. Pero 24 horas después los combates continuaban y no pudieron doblegar la resistencia resuelta de unos diez mil combatientes, respaldados por un pueblo que se hacía presente.

El conflicto terminó con una negociación impuesta, pero negociación al fin. No lograron aplastar al pueblo en armas. Hasta hoy no se sabe cuántos soldados de la llamada Fuerza de Paz cayeron en combate, porque esos archivos nunca se han desclasificado. Eran los días de la guerra en Vietnam, y aquí tampoco se tiraban flores.

La historia es clara: en abril de 1965 no fue un “fly al catcher”. Fue un pueblo en armas que resistió. Y hoy, en el caso de Venezuela, no se trata de una zona de Caracas: se trata de un país entero que está preparado y sigue preparándose. Vamos a ver.

-Romulo Justiniano Tiburcio Soler-

rodriguezsluism9@gmail.com      https://teclalibremultimedios.com/category/portada/

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