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ADUANAS «LE ENTRA» A LAS TIENDAS CHINAS EN RD

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China en las góndolas y en la mira: importaciones en alza y un submundo de irregularidades

La DGA multiplica fiscalizaciones y sanciones contra comercios de origen chino; el comercio crece, pero también las trampas.

La expansión de las tiendas de capital chino en territorio dominicano no es un secreto: basta con recorrer cualquier barrio para encontrar desde ferreterías hasta colmados con letreros en mandarín. Detrás de esa avalancha comercial, las cifras oficiales de la Dirección General de Aduanas (DGA) dibujan un doble escenario: crecimiento sostenido de las importaciones y aumento de prácticas ilícitas que erosionan las recaudaciones fiscales y ponen en aprietos a sectores productivos locales.

Según datos de la DGA, en 2021 las importaciones desde China ascendieron a 3,891.8 millones de dólares, cifra que se elevó a 5,210.5 millones en 2024, un salto del 33.9 %. Y la tendencia no se detiene: entre enero y julio de 2025 ya se acumulan 3,081.3 millones de dólares, un 10.6 % más que en igual período del año anterior.

Pero el otro lado de la moneda está en las irregularidades. Desde 2020 a la fecha, la institución ha realizado 195 fiscalizaciones a importadores chinos, logrando recaudar 9,633 millones de pesos en impuestos, multas y sanciones. La subvaluación encabeza la lista de infracciones, con una incidencia de 92 % en los comercios intervenidos, y márgenes que oscilan desde un modesto 20 % hasta un escandaloso 200 % en el valor declarado.

Los productos más comunes en este juego del “precio de fantasía” son ferretería, electrodomésticos, confecciones y calzados, alimentos y hasta desperdicios textiles. Solo en 2023 fueron revalorizados 5,427 contenedores, lo que representó 1,751 millones de pesos adicionales en impuestos. Y en lo que va de la actual gestión, más de 11,100 contenedores de origen chino han pasado por revisión, dejando 3,942 millones extra para las arcas públicas.

El director de Aduanas, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, no dudó en marcar distancia:

“Nuestra labor no es cerrar un negocio. Ahora, si se te sanciona pecuniariamente, tienes que pagar”.

Sanz Lovatón insiste en que el país no tiene objeción a la inversión extranjera, “venga de donde venga”, pero que el contrabando y la falsificación son líneas rojas. El discurso tiene respaldo en la práctica: las fiscalizaciones se han incrementado en 300 % durante su gestión, y las sanciones a negocios chinos incluyen nombres conocidos en las grandes avenidas: Plaza Propicio, Rilon Trading, La Rocca, Suplax, Tina Fashion, Tina Home, The Cause y Dulce Hogar, entre otros.

El dilema es evidente: mientras República Dominicana multiplica su dependencia comercial con China, también se enfrenta a un socio que juega con reglas elásticas. El gobierno de Luis Abinader ha optado por el discurso de la “guerra al comercio ilícito chino”, aunque con el matiz de no asustar la inversión extranjera.

¿Hasta dónde podrá estirar esa cuerda? Si bien el consumidor local agradece precios bajos, el Estado pierde miles de millones y los productores nacionales ven cómo la competencia desleal les arrincona. Un equilibrio delicado, con Pekín mirando de reojo y Washington, que tampoco pierde pista, tomando nota.

rodriguezsluism9@gmail.com                https://teclalibremultimedios.com/category/portada/

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