-Alerta regional por brotes de sarampión en América del Norte y del Sur-
-La negativa a vacunarse y el relajamiento en las campañas de inmunización reactivan una amenaza que parecía superada-
Ante el resurgimiento del sarampión en varios países del continente, las autoridades sanitarias de América han comenzado a encender las alarmas. Estados Unidos, Canadá y recientemente México enfrentan brotes activos de esta enfermedad viral altamente contagiosa, con al menos nueve muertes registradas. Muchos de estos casos están directamente vinculados a personas no vacunadas, lo que ha generado preocupación por la creciente resistencia a las vacunas.
En Centroamérica, Honduras ha declarado un estado de alerta epidemiológica para prevenir la propagación del virus. Las autoridades sanitarias han intensificado la vigilancia en puertos, aeropuertos y pasos fronterizos, además de reforzar las campañas de vacunación, especialmente en zonas vulnerables.
Más al sur, Bolivia también ha emitido una alerta sanitaria nacional luego de confirmar 74 casos positivos y más de 600 sospechosos en distintos departamentos del país. El Ministerio de Salud boliviano ha advertido que la cobertura de vacunación ha disminuido peligrosamente en los últimos años, una situación que crea las condiciones ideales para brotes comunitarios.
¿Por qué preocupa el sarampión?
El sarampión no solo es una de las enfermedades más contagiosas del mundo —se propaga a través del aire con extrema facilidad—, sino que puede tener consecuencias graves: desde neumonía y ceguera hasta daño cerebral e incluso la muerte. Aunque existe una vacuna segura y efectiva, la falta de acceso, la desinformación y el rechazo deliberado a la inmunización han debilitado las barreras de protección colectiva.
Llamado a la prevención
Las autoridades sanitarias de la región instan a la población a:
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Verificar los esquemas de vacunación de niños, adolescentes y adultos.
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Acudir a los centros de salud para ponerse al día con la dosis contra el sarampión.
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Reportar cualquier síntoma compatible: fiebre alta, sarpullido, tos, secreción nasal y ojos rojos.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ya había advertido sobre el riesgo de reemergencia de enfermedades prevenibles por vacunas debido al retroceso en los programas de inmunización tras la pandemia de COVID-19.
La mejor defensa sigue siendo la prevención. Reforzar la vacunación es clave para evitar que el sarampión se convierta en una nueva amenaza de salud pública en toda América.
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