La exposición «De la Naturaleza al Arte» del artista Agustín García Ponce será presentada en Gus Restaurante Cultural el próximo 21 de marzo, en conmemoración del Día Mundial de la Poesía. Este evento es organizado por Alianza Tlacuiloque, en representación de Voz de Orquídea y la Casa de la Cultura de Tlapacoyan.
Los trajes que aparecen en de la invitación son los muestra incluye diseños elaborados con hojas de maíz, destacando:
- La China Poblana: Como la Virgen de Guadalupe es un símbolo legítimo de México, con su sombrero y su vestido colorido refleja los colores de la bandera nacional: verde, blanco y rojo.
- El Volador de Papantla: un traje tradicional e icónico que forma parte del Ritual de los Voladores, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad. Estos trajes, bordados y pintados con lentejuelas sobre hojas de maíz, representan historias y significados ocultos. La escena se desarrolla en Papanes, un lugar donde abundan aves comunes y reales, conectando la obra con la naturaleza y la cultura y el tercero es:
- La Mujer Totonaca, de la región de Papantla, de Veracruz, lleva la pirámide de los nichos en su faldón, el abanico de palma y el canasto con frutas.
- Agustin García Ponce recrea la rica tradición en textiles y artesanías vinculadas al maíz y la cultura indígena. cuenta con una colección de los treinta y dos estados mexicanos, ademas es cantante, poeta, declamador. Les auguramos los mejores éxitos en esta actividad cultural a nuestra querida poeta y gestora cultural María Dolores Reyes (Voz de Orquidea)
Además, la exposición incluirá elementos inspirados en la leyenda del maíz, considerado el «Cerro de nuestro sustento». Según la tradición, Quetzalcóatl, con ayuda de una hormiga, extrajo el maíz del cerro, que primero fue comido por los dioses. La Serpiente Emplumada colocó los granos en los labios de Oxomoco y Cipactónal, los ancestros de la humanidad, quienes echaron suertes con ellos. Para asegurar el sustento, Quetzalcóatl intentó mover el cerro, pero no pudo. Finalmente, el dios Nanáhuatl partió el cerro con un rayo, revelando las variedades nativas del maíz: blanco, morado, amarillo y sonrosado, acompañadas por los tlaloques, dioses de la lluvia.

