Andanza

-

Por Genoveva del Orbe*

Andaba con la idea de hacer nada. De paso frente a mí una pila de libros en la mesita de noche. Me saca la mano el de Pedro Salinas. Con voz suave me dice: léeme. Inicio la lectura de sus poemas.Descubro en ellos su interés marcado en la búsqueda de la esencia de las cosas, su desmedido centrarse en la esencia del amor, el mundo y el ser humano. ¡Qué gran poeta!

En este fragmento del poema “Hallazgo” de Salinas se puede notar que el amor es una fuerza gozosa que enriquece y otorga sentido a la vida:

No te busco

porque sé que es imposible

encontrarte así, buscándote.

Dejarte. Te dejaré

como olvidada

y pensando en otras cosas

para no pensar en ti,

pero pensándote a ti

en ellas, disimulada.

Frases simples por los labios:
«Mañana tengo que hacer…»

«Eso sí, mejor sería…”. 

Distracción…

 

Salinas es un constante buscador de la esencia del amor y los sentimientos profundos del ser humano. Las imágenes recreadas en sus versos convocan emociones profundas:

No quiero que te vayas/dolor, última forma/de amar. Me estoy sintiendo/
vivir cuando me dueles/no en ti, ni aquí, más lejos:/en la tierra, en el año/
de dónde vienes tú, /en el amor con ella/y todo lo que fue. /En esa realidad/hundida que se niega/a sí misma y se empeña/en que nunca ha existido, /que sólo fue un pretexto/mío para vivir. /Si tú no me quedaras, /dolor, irrefutable, /yo me lo creería;
pero me quedas tú…

El poeta fusiona intelecto y sentimiento. Ambos se hacen una misma corriente poética, su estilo intenta reflejar las vacilaciones el pensamiento. Poema Variación XII- Civitas Dei:

¡Qué hermosa es la ciudad, oh Contemplado, / que eriges a la vista! / Capital de los ocios, rodeada/ de espumas fronterizas,
en las torres celestes atalayan/ blancas nubes vigías.
Flotante sobre el agua, hecha y deshecha / por luces sucesivas, /’ los que la sombra alcázares derrumba / el alba resucita.
Su riqueza es la luz, la sin moneda, / la que nunca termina, /la que después de darse un día entero /amanece más rica. / Todo en ella son canjes —ola y nube, / horizonte y orilla—, /bellezas que se cambian, inocentes de la mercadería…

En Salinas, el lenguaje poético se caracteriza por su uso depurado. Para el poeta era importante expresar de forma clara y sincera la experiencia humana, especialmente el amor. Esto implicaba un uso cuidadoso y preciso de las palabras para ir más allá de la apariencia y desentrañar significados ocultos, buscando la verdad en las cosas y en los sentimientos. Su obra se caracteriza por una expresión emotiva pero formalmente cuidada, que combina la sencillez del lenguaje hablado con la profundidad de la expresión escrita.

A Salinas le tocó vivir la guerra civil y el exilio. Su producción poética refleja lo vivido. De ahí, que definiera la poesía como “obra de caridad y claridad”, aunque para ello deba atravesar la desesperación y la oscuridad: “Todo poema digno acaba en iluminaciones”. Por eso, su visión poética va acorde con las cosas que le rodeaban y buscara la flor del mundo, a través de las tinieblas, en un proceso similar al de la experiencia mística: “En una noche oscura, /con ansias en amores inflamada, / ¡oh dichosa ventura!,/salí sin ser notada, /estando ya mi casa sosegada.” Proceso similar al amor, también “buscando claridad/a través del misterio”. Y, así, llega al “Verbo”, al gran milagro de la palabra que se le ofrece virgen y nueva y a cuya luz todo está más claro.

Salinas se consideraba un aventurero de la realidad, aquella que contemplaba, buscaba conocer y comprender, aunque sabía no llegaría a comprenderlo todo, pues la aventura conllevaba incertidumbre; además, como se logra lo que está continuamente haciéndose. Salinas afirmaba torno a lo antes mencionado: una aventura hacia lo absoluto, que no acaba en la poesía escrita, sino que continúa en la poesía misma, en el autor, en el lector, en el silencio…, ese eco de Dios, pues la poesía a veces acaba en iluminación, en revelación del misterio.

Para Salinas el poeta es un iluminado, el vidente, como lo son el místico y el enamorado. El poeta guiado por la luz o por esa visión, descubre, conoce, esclarece su experiencia, y finalmente accede a la verdadera realidad de lo absoluto, de lo eterno y lo perfecto, más allá de las imperfecciones engañosas de las apariencias del tiempo, aunque deba partir de ellas en su anhelo de búsqueda… Esta es una aventura que lo compromete no sólo como poeta, sino como hombre: “No hay hechura del hombre que no provenga de su vida. Por eso no existe arte que no sea humano” …En la obra de Salinas lo estético, intelectual, afectivo y moral corresponden a una síntesis donde existe armonía entre el alma del poeta y el alma del mundo.

De aquí que la clave del conocimiento y comprensión de toda realidad, el fundamento de la verdad final que el poeta descubre: la adecuación entre ciertos signos del mundo y su esencia profunda. Dependen de su compromiso que este asuma como poeta y ser humano.

La poesía mística en Pedro Salinas. En los poemas largos: “La voz a ti debida” y “Razón de amor”, donde el amor se convierte en movimiento de una intensa búsqueda de esencias, algunos estudiosos de la obra de Pedro Salinas han encontrado una marcada huella de Fray Luis de León y San Juan de la Cruz, afirmando que la poesía de Salinas es mística, aun cuando no conduzca a la unión con Dios, su culminación verdadera. Esta característica se aprecia en el diálogo con la amada la relación yo-tú del diálogo amoroso que se afana por el logro de certeza y eternidad, pueden recordar el tono y el sentimiento del “Cántico espiritual”, así como también algunas similitudes en las imágenes. En suma, lírica amorosa, proyectada a un nivel de intensidad donde se desdibujan los accidentes y se concentran las grandes realidades fundamentales-día, noche; tierra, cielo, mar-, para ordenarse en el vasto paraíso de los amantes. Cabe mencionar que los poemas La voz a ti debida y Razón de amor fueron escritos por Salinas en su etapa de plenitud (1933-1939): Se consolida como el gran poeta del amor.

 

Lo ideal y pasional en la poética de Salinas: ”¡Qué alegría, vivir/sintiéndose vivido! Rendirse/a la gran certidumbre, oscuramente, /de que otro ser, fuera de mí, muy lejos, /me está viviendo…” Claramente se aprecia una poesía amorosa de salvación existencial, con reminiscencia mística. Hay en ella ansia de unión y fusión con el amado. En estos versos se afirma la imposibilidad de morir cuando el amante es vida compartida y poseída por la amada. No sólo se salvan las distancias, las ignorancias, el tiempo, sino hasta el terrible desasirse de la vida. La salvación o el amor. Mientras que en el poema “Hallazgo” el poeta gozoso amenaza la amarga ruptura, el dolor del reencuentro imposible:” El sueño es una larga despedida de ti”.

 

Cuando tu me elegiste

Viví, vivo. ¿Hasta cuándo?
Sé que te volverás
atrás. Cuando te vayas
retornaré a ese sordo
mundo, sin diferencias,
del gramo, de la gota,
en el agua, en el peso.
Uno más seré yo
al tenerte de menos.
Y perderé mi nombre,
mi edad, mis señas, todo
perdido en mí, de mí.
Vuelto al osario inmenso
de los que no se han muerto
y ya no tienen nada
que morirse en la vida.

Más allá de lo que se mira, lo que se contempla Salinas jugó con las palabras. En su poema El contemplado escrito en la etapa del exilio recoge la emoción intensa que el yo poético siente por un paisaje marino. El hallazgo del mismo le provoca alegría sin límites y refuerza su sentimiento de dicha. Muestra su sensibilidad poética en “El contemplado”, mirado por él sin cesar desde el momento en que vio a la persona contemplada por primera vez. Recoge la emoción vibrante e incesante del yo poético, es decir, el amor incondicional, que siente por ese paisaje, que es el mar, pues aparecen elementos metonímicos como «caracol», «horizonte» y «arena»:

De mirarte tanto y tanto,/de horizonte a la arena,/despacio,/del caracol al celaje,/
brillo a brillo, pasmo a pasmo,/te he dado nombre; los ojos/te lo encontraron, mirándote./
Por las noches,/soñando que te miraba,/al abrigo de los párpados/maduró, sin yo saberlo,/este nombre tan redondo/que hoy me descendió a los labios./Y lo dicen asombrados/de lo tarde que lo dicen./¡Si era fatal el llamártelo!/¡Si antes de la voz, ya estaba/en el silencio tan claro!/
¡Si tú has sido para mí,/desde el día/que mis ojos te estrenaron,/el contemplado, el constante/
Contemplado!/

Hay andanzas que te alimentan el alma: leer a Pedro Salinas. ¡Que gran poeta!

*Dominicana, creadora de poesía y ficción. Realizo sus estudios superiores en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, de Santiago, donde ejerció la docencia literaria. Lo cotidiano es una de sus fuentes de inspiración, enfocando su sensibilidad en el hombre, referente del cual hay mucho que observar, y hacerlo, sobre todo, a través de la palabra. Tiene los poemarios: Urbanos, Entre silencios, Versos de atar, Pan de helados, Tiempo de entrega y Treinta y dos, entre otros. Muchos de sus poemas y mini-ficciones aparecen en antologías dominicanas y latinoamericanas.

Related articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

0SeguidoresSeguir
3,912SeguidoresSeguir
22,900SuscriptoresSuscribirte

Latest posts