El alzamiento militar del 26 de junio en Bolivia fue desactivado en tres horas, pero ha dejado consecuencias graves en la desavenencia interna entre el presidente Luis Arce y el exmandatario Evo Morales, y un agravamiento de la crisis económica y la debilidad institucional, que ahora ha llegado a las Fuerzas Armadas afectando la imagen del país.
Bolivia: no sólo fue un alzamiento militar, ¿qué dice su política y su economía?
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