Brian: este lado del bulevar, es una obra de ficción basada en la realidad de una familia con raíces en la clase media de Montevideo y se ven obligados a vivir en la periferia de la ciudad, con tres hijos y a merced de las hostilidades del lugar.
En su novela Brian: este lado del bulevar, Carlos Mazzeo* nos sumerge de manera pausada en la atmósfera de Uruguay en las décadas del 70 -80, conocida popularmente como la “Suiza de América” nada que ver con relojes ni chocolates, la verdadera identidad del Uruguay en esa época residía en el campo con “las vacas que se reproducían como hongos, generando leche a borbotones a lo largo y ancho de la nación”.
Los Pombo son el resultado de la debacle económica y social luego, del advenimiento de la guerrilla urbana de extrema izquierda del Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros (MLN-T) durante los años 60 y principios de los 70, la crisis de la iglesia y el accionar de la dictadura militar, cuyo saldo es un país fragmentado, de éste y del otro lado del bulevar.
Mazzeo, muestra con una habilidad sorprendente su narrativa seductora a continuar leyendo y nos mantiene intrigados por conocer las particularidades de los personajes, a medida que va creando un retrato nostálgico y realista del Uruguay de su pasado reciente.
La novela inicia cuando El obispo Pombo, es requerido por el presidente para formar parte de un equipo especializado en la identificación de osamentas en Toledo, un lugar del sur de Uruguay. Esta misión, se revela como un desafío que requiere un temple de acero, dado que las osamentas podrían pertenecer a diversas víctimas de una época oscura: su propio abuelo, un militante estudiantil, un cautivo por error o alguien que fue sometido a la tortura en un acto de violencia estatal.
Mazzeo no solo nos sumerge en una historia de investigación, sino que también nos recuerda el contexto político de América Latina en los años 70, marcado por la Operación Cóndor, campaña de represión y terrorismo de Estado que surgió a partir de 1975, con el respaldo de Estados Unidos, dejó una profunda huella en la memoria colectiva de la región. La referencia a esta operación en la narración funciona como un recordatorio de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos, en las que muchas veces las víctimas permanecen en el silencio de las tumbas sin nombre ni justicia.
El obispo, figura de autoridad moral y religiosa, se enfrenta a esta misión trascendente que cuestiona su propio temple y su compromiso con la verdad y la justicia. La identificación de las osamentas se convierte en un acto de resistencia y memoria, un intento de recuperar la dignidad de aquellos que fueron silenciados por un régimen de terror. La historia personal y la historia política se entrelazan, evidenciando cómo los procesos de represión dejan heridas que todavía necesitan ser sanadas.
Mazzeo, con su sensibilidad, nos invita a reflexionar sobre la importancia de recordar y reconocer a las víctimas de la dictadura, y sobre la responsabilidad moral que implica confrontar los fantasmas del pasado. La misión del obispo en Toledo es un símbolo de esa búsqueda de justicia y verdad en un país que todavía lidia con los ecos de su historia oscura.
Mazzeo nos muestra con esta obra que la historia no debe ser olvidada y que el valor del temple y la justicia son esenciales para afrontar los fantasmas del pasado.
Esta obra consta de doscientas ochenta y tres paginas, el prologo es del director de la Tertulia de Orlando, Florida, una introducción y cinco partes y cuenta con una nota aclaratoria /glosario, es una novela densa, basada en hechos verídicos en forma parcial, como es el caso de las fugas de las cárceles Cabildo (elciudadanoweb.com 30/07/23021), de Punta Carretas y la entrega de la cárcel del pueblo (Aca no va a pasar 1971 1972 1973 Canal 5 Uruguay Youtube), Comunidad Jerusalén (lanacion.com.ar) y la recuperación de cuerpos en el Batallón 14 de Infantería de la ciudad de Toledo en Canciones -Uruguay (ladiaria.com.uy) sin citar nombres reales por estrictas razones de respeto. El resto de la narración tiene aristas puramente ficticias, que solo una casualidad podría emparentarse con la realidad.
El Brian, era el tercer hijo de Rafael y María cuyo oficio era partera (hace ya mucho tiempo que han desaparecido) nació en un cantegril cerca del arroyo Miguelete (asentamiento informal de viviendas de cartones y desechos en terrenos privados o del Estado, en las márgenes de los ríos y arroyos)
En la página 17 nos describe el lugar donde nació Brian:
“una rustica cortina de tela plástica dividía la pieza en dos espacios, uno destinado al área de la cocina y que también servía como dormitorio para el matrimonio, mediante el uso de un vetusto sillón que por las noches oficiaba de cama, mientras del otro lado de aquel biombo colgante, existían dos camas dispuestas en ele para uso de los niños…una ducha improvisada a partir de un balde de latón con orificios cuya agua caía como si se tratara de una verdadera roseta de tienda”
El cura Jorge era ´un hombre alado en carne y hueso’ convivio en el barrio hasta el final de sus días, era respetado y protegido como un santo lo que decía era incuestionable e inapelable, gracias a sus gestiones muchos de los vecinos pasaron a ser ´clasificadores´ de cartones, vidrios y otros elementos
Gozaba del afecto de los niños quienes se ‘colgaban de sus pantalones como simios sobre lianas en la selva´, el padre Jorge era renuente a la segregación, ya esto lo había vivido en la España franquista, bautizo al Brian, en esa fiesta hubo brindis de pascualina, hojaldre, mate caliente.
La parte I de ls novela la denomina Peregrinaciones al nacer Brian el tercer hijo sus progenitores vivían en casa de los padres de María en condiciones de hacinamiento y entonces, deciden que deben mudarse lo que ocasiona una gran pena pues significaba un desarraigo más en esta familia que había sufrido el apresamiento en los calabozos de Andrés Fernández, abuelo materno, después de la huelga general de 1973, donde era sometido a interrogatorios cotidianos y golpeado violentamente; el interrogador se cubría la cabeza con una funda de almohada transformado en una suerte de verdugo, fue puesto en libertad a mitad de marzo de 1985.´´
Doña María había ´llorado a mares durante la ausencia de su esposo, en la soledad mas angustiante de su habitación cargada de recuerdos y anhelos…’ sufría de artritis, tejía, cuidaba de sus nietos, estaba muy triste con esta decisión de ellos irse.
Algunos personajes que van apareciendo en la primera parte de esta novela:
El obispo Pombo
Brian
Rafael padre de Brian
María su madre, partera
El cura Jorge
El general Luis Pombo
Andrés Fernández, abuelo materno de Brian.
El capellán Víctor Urquiza era un hombre discreto que visitaba asiduamente a Andrés Fernández en el penal le llevaba noticias de su esposa y de su hija, eran muy buenos amigos
Te invito a leer conmigo esta obra que es densa, llena de circunstancias y describe un país en momentos aciagos… De venta en Amazon.
*Carlos Mazzeo es poeta, narrador y periodista uruguayo, residente en La Florida, fue nominado al I PREMIO INTERNACIONAL DE LITERATURA, ARTE Y CULTURA CARMEN NATALIA. Autor de «A puro cuento», historias y relatos crónica de viajes, de exilios, de amores y desamores, vivencias… y de libro que hiciera a Isaret Jeffers: la voz de los olvidados, una mujer valiente, preocupada por el prójimo.

