InicioESTADOS UNIDOSCAMINATA BUDISTA POR LA PAZ LLEGA AL CORAZÓN DEL PODER

CAMINATA BUDISTA POR LA PAZ LLEGA AL CORAZÓN DEL PODER

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Tras 108 días de peregrinaje desde Fort Worth, Texas, diecinueve monjes budistas llegaron a Washington D. C. con un mensaje de paz que contrasta con la polarización interna de Estados Unidos y las tensiones geopolíticas globales.

Washington, D.C. — El ruido y el silencio
No llevaban pancartas. No gritaban consignas. No pedían reformas ni votos. Solo caminaban.

Vestidos con túnicas naranjas, completaron una travesía de 108 días y más de 3,700 kilómetros desde Fort Worth hasta Washington D. C., donde arribaron el 10 de febrero recibidos por miles de personas.

En la capital del cálculo político, alguien decidió caminar sin prisa. Y eso, en estos tiempos, resulta casi revolucionario.

El número 108 y la metáfora de una nación
En la tradición budista, el 108 simboliza la purificación de las pasiones humanas. Durante 108 días, el grupo atravesó carreteras, suburbios, campos y ciudades estadounidenses.

Hubo frío. Hubo lluvia. Hubo un accidente que dejó a dos monjes gravemente heridos. Uno perdió una pierna. Regresó.

No hubo escándalo mediático. No hubo patrocinadores corporativos. No hubo estrategia electoral. Hubo disciplina. Y coherencia.

La caminata culminó en el Lincoln Memorial, símbolo histórico de luchas civiles y discursos trascendentales. El corazón del poder.

Allí, meditación. Oraciones interreligiosas. Un mensaje de compasión. Nada más.

Y, sin embargo, en una Washington donde cada gesto es interpretado políticamente, el silencio se convirtió en discurso.

En Estados Unidos, la fractura es paisaje cotidiano
La llegada de los monjes ocurre en medio de una polarización política extrema, con tensiones electorales permanentes, debates incendiarios sobre inmigración y derechos civiles, cultura de confrontación amplificada por redes sociales.

Estados Unidos vive una batalla cultural interna que no cesa.

En ese contexto, 19 hombres caminando por la paz no son ingenuos. Son incómodos.

Porque obligan a comparar: Mientras unos compiten por dominar el relato, otros caminaron 3,700 kilómetros para no dominar nada.

En la geopolítica global, el contraste incomoda. El mundo atraviesa, conflictos armados activos, rearme estratégico de potencias, sanciones cruzadas, y bloques ideológicos en tensión.

En ese escenario, la imagen de túnicas naranjas avanzando lentamente por autopistas estadounidenses funciona como espejo moral.

No es diplomacia.
No es presión económica.
No es despliegue militar.

Es poder simbólico.

Y el poder simbólico, cuando conecta con el cansancio colectivo, puede volverse más viral que cualquier cumbre internacional.

Redes sociales: inspiración y escepticismo
La caminata fue seguida por millones en plataformas digitales.

Algunos comentarios celebraban la coherencia entre mensaje y acción.
Otros cuestionaban la eficacia práctica del gesto.

La discusión reveló una tensión profunda:
¿Puede la espiritualidad influir en un mundo gobernado por intereses estratégicos?

La pregunta quedó flotando.

TeclaLibre analiza: cuando el silencio se vuelve disruptivo
En la era del grito permanente, la serenidad es sospechosa.

La caminata de estos monjes no cambiará tratados ni redefinirá alianzas militares. Pero dejó algo más incómodo: evidencia de que existe otra manera de intervenir en el espacio público.

No desde el poder duro.
No desde la imposición.
Sino desde la coherencia.

Mientras el planeta debate defensa, hegemonía y supremacía, ellos hablaron de compasión. En la capital del lobby y la presión legislativa, por un instante predominó el silencio. Y en política, el silencio es rarísimo.

Tal vez ese fue el verdadero mensaje.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

 

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