Lavrov y la ‘coalición de los voluntarios’: ¿Un complot para torpedear la paz?
Por Redaccion de Teclalibre
El siempre perspicaz Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, ha decidido iluminarnos con su última teoría conspirativa. Este jueves, en una rueda de prensa cargada de suspicacia, Lavrov desveló las supuestas intenciones ocultas de la llamada ‘coalición de los voluntarios’, esa agrupación de más de 30 países —con Francia y Reino Unido moviendo los hilos— que, según él, no busca más que sabotear los tímidos avances hacia la paz que, al parecer, solo Rusia percibe tras la cumbre de Alaska.
Con el tono de quien ha visto demasiadas películas de espías, Lavrov aseguró que esta coalición, liderada por el primer ministro británico Keir Starmer, tiene como único propósito «interrumpir la agenda» que, en teoría, busca «eliminar las causas fundamentales» y garantizar una «regulación sostenible» para Ucrania. Claro, siempre y cuando se ignore convenientemente cualquier interés ruso en el asunto. Porque, ¿quién necesita equilibrios cuando se tiene la verdad absoluta de Moscú?
No conforme con señalar a este grupo de países como los villanos de la trama, Lavrov fue más allá, acusando al régimen de Kiev de no tener el menor interés en una paz duradera. Según él, Ucrania está demasiado ocupada promoviendo ideologías «neonazis», pisoteando los derechos de las minorías nacionales, prohibiendo el idioma ruso en la vida pública y, para colmo, atacando a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana canónica. Todo un catálogo de tropelías que, curiosamente, siempre parecen justificar las posturas de Rusia.
Y mientras tanto, esta ‘coalición de los voluntarios’, anunciada en marzo con pompa y circunstancia, se pasea por el escenario internacional como una especie de club exclusivo que aboga por una misión de paz en Ucrania. ¿Paz? Lavrov, con su característica ironía, parece sugerir que lo que realmente buscan es mantener el caos, frustrar cualquier atisbo de estabilidad y, de paso, recordarnos que los verdaderos defensores de la seguridad ucraniana son, cómo no, los que están al otro lado de la frontera.
En fin, según el canciller ruso, el mundo entero —o al menos los analistas extranjeros que él cita con sospechosa vaguedad— parece estar de acuerdo: la coalición no es más que un complot para desbaratar los nobles esfuerzos de Rusia. Porque, claro, si hay algo que caracteriza a esta crisis, es la cristalina buena fe de todas las partes implicadas, ¿verdad?
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