-El Apagón Infinito: Cuba a oscuras por séptima vez en 18 meses-
Por la Redacción de TeclaLibre
Cuba no solo lucha contra la escasez; ahora lucha contra el silencio de sus propios interruptores. Este sábado, a las 18:38 hora local, el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) colapsó por completo, dejando a millones de cubanos en una penumbra que ya se está volviendo una trágica costumbre. Es el segundo evento de este tipo en menos de una semana y el séptimo en apenas año y medio.
Lo que antes eran «averías puntuales» se ha transformado en un fallo sistémico. Aunque el Ministerio de Energía y Minas (Minem) ha activado los protocolos de restablecimiento, el panorama es mucho más sombrío que en crisis anteriores por tres factores clave:
El factor combustible: A diferencia de otros colapsos, el país enfrenta hoy un déficit crítico de diésel y fueloil. Estos son los «fósforos» necesarios para encender los motores de generación rápida que, a su vez, dan el impulso para arrancar las grandes centrales termoeléctricas.
El «Efecto Dominó» sin frenos: El SEN funciona como una red interconectada. Cuando una pieza grande cae, arrastra al resto. Sin fuentes de arranque sencillo operativas, el proceso de «levantar» la isla es un rompecabezas que puede demorar días.
La erosión social: Con apagones de 15 horas en la capital y hasta 48 horas en provincias, la resiliencia del cubano está al límite. La falta de energía no solo afecta la iluminación; paraliza el bombeo de agua, la conservación de alimentos y las comunicaciones.
El proceso de recuperación del SEN no es simplemente «subir una palanca». Sigue una jerarquía técnica que hoy está bajo máxima presión:
Paso 1: Micro-islas de energía. Se intenta generar electricidad con fuentes pequeñas (solar, hidroeléctrica o motores diésel locales).
Paso 2: Interconexión. Estas pequeñas áreas se van uniendo para crear una red lo suficientemente estable.
Paso 3: El arranque térmico. El objetivo final es llevar esa energía a las centrales termoeléctricas (el pilar del sistema) para que puedan iniciar su ciclo de generación masiva.
El bloqueo petrolero y la falta de divisas han dejado a las centrales termoeléctricas —muchas con décadas de explotación y falta de mantenimiento— operando al borde del abismo técnico.
La opacidad informativa sobre las causas exactas de este último colapso genera incertidumbre. Si el suministro de combustible no se estabiliza de inmediato, el restablecimiento será parcial y extremadamente frágil, aumentando el riesgo de una nueva desconexión en cadena en las próximas 48 horas.
En TeclaLibre seguiremos monitoreando la evolución de esta crisis energética que mantiene a Cuba en un estado de emergencia permanente.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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