Dagoberto López Coño, cuyo nombre real es Martín Jiménez, es un poeta nativo de La Pajiza Aldea, Tamboril, un pueblo que no solo es reconocido por su tradición tabacalera, sino también por su historia llena de personajes históricos y populares que han contribuido a forjar su identidad.
Conocí a Dago, como cariñosamente le decimos, recorriendo las calles de Newburyport en Massachussets, cuan grande fue mi sorpresa en apenas horas, ese encuentro casual se transformó en algo extraordinario. La manera en que le brotó la poesía fue impactante; fue como si las palabras surgieran espontáneamente, sin esfuerzo, como un río que fluye libremente. La improvisación, característica fundamental del poeta repentista, requiere una gran habilidad, sensibilidad y talento para crear versos en un instante, capturando la esencia del momento y las emociones que lo acompañan.
La capacidad de improvisar poesía en medio de la conversación, en la calle, refleja una mente aguda y una sensibilidad especial hacia su entorno. La poesía repentista no solo es un arte, sino también una forma de comunicación que conecta profundamente con quienes la escuchan. Es un testimonio de la creatividad humana y de cómo el arte puede surgir espontáneamente, enriqueciendo incluso los momentos más sencillos.
Dagoberto nos enseña que la poesía no siempre necesita ser escrita en un momento de calma o en un entorno controlado. A veces, la inspiración llega en medio del movimiento, en la vida cotidiana, y puede transformar un simple paseo en una experiencia inolvidable. La espontaneidad del poeta repentista nos muestra que el arte está vivo, siempre presente, listo para manifestarse en cualquier instante.
El conocer a un poeta repentista como Dago fue una experiencia maravillosa ademas del caudal de conocimientos que tiene sobre su ciudad Tamboril, conversamos ampliamente sobre el significado del nombre de su ciudad, sobre el famoso poema «Yelidá» de Tomás Hernández Franco, que fue escrito en San Salvador, recuerda que el poeta solía visitar su casa para compartir cafés y conversar sobre la historia de Tamboril, conocida como la capital del tabaco en República Dominicana.
Dagoberto nos dice que: Lo mágico del poema Yelida radica en cómo retrata la historia y las tradiciones del pueblo de Tamboril, haciendo énfasis en personajes y elementos culturales que representan la identidad local. La figura de la negra Silvana, considerada la bruja del pueblo, aporta un componente mágico y folclórico, que refleja la percepción popular y la tradición oral. Dagoberto es un poeta inagotable, un gran conversador, un ser humano excepcional.

- Cantos de ámbar (2007) es un poemario dedicado a María Piringo resina insoslayable incrustada en la memoria de estos cantos. Enigma inverosímil que custodia la insistencia de un pre-tiempo. Aldaba inquebrantable que emerge desde el filo más hondo de sí misma.

