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DE «COMUNISTA LUNÁTICO» A «EXCELENTE ALCALDE»

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De Comunista Lunático a «Excelente Alcalde»: El Giro Dramático de Trump ¡Ah, la política!

Una obra de teatro donde los enemigos de ayer se dan palmadas en la espalda hoy. El encuentro en la Casa Blanca entre el presidente Donald Trump y el flamante alcalde demócrata de Nueva York, Zohran Mamdani, no es solo una reunión «productiva»; es una clase magistral de realpolitik al más puro estilo Trump, sazonada con esa pimienta neoyorquina de ambos.

La Fiesta de los Epítetos Para entender este inesperado abrazo (virtual), hay que rebobinar a la campaña. Los ataques de Trump contra Mamdani antes de que este se alzara con la alcaldía fueron de una furia verbal predecible, pero intensa:

Trump tildó al joven Mamdani de «comunista», «lunático radical de izquierdas», y hasta «odiador de judíos». El manual completo para desacreditar a un demócrata socialista en Estados Unidos.

El Presidente elevó la apuesta con una amenaza muy real: recortar los fondos federales a Nueva York si caía en manos de este «comunista», asegurando que la ciudad «no tendría ninguna posibilidad de éxito ni siquiera de sobrevivir» bajo su liderazgo.

Aunque menos directa, la mención del despliegue de agentes del ICE en ciudades (una amenaza que sí había materializado en otros lugares) flotaba como un fantasma sobre la Gran Manzana.

En resumen, para Trump, Mamdani era la encarnación del apocalipsis socialista, una «pesadilla» que prometía convertir la ciudad más grande del país en una «Cuba comunista».

El Milagro de la Cordialidad Tras la victoria de Mamdani, el cambio ha sido digno del mejor ilusionista de Broadway:

El «comunista lunático» se ha transformado en un hombre con el que se siente «muy, muy cómodo» y que tiene la «mucha confianza en que hará un excelente trabajo». Incluso llegó a predecir que «sorprenderá a algunos conservadores, e incluso a algunos liberales».

La Paz de los Fondos: Las amenazas de ahogo financiero se han evaporado. Trump ha dicho que espera «ayudarle, no perjudicarle» y que «le ayudará a hacer un gran trabajo», restando importancia a sus diferencias ideológicas.

El punto de encuentro, según la lectura oficial, es el «sueño de todos: que Nueva York sea fuerte y muy segura» y, sorprendentemente, la preocupación por la «asequibilidad para los neoyorquinos» —precisamente el caballo de batalla del socialista Mamdani.

¿Qué lo ha Hecho Cambiar? ¿Estrategia? Aquí entra el análisis malicioso, al estilo de un buen columnista neoyorquino:

La Estrategia del Ganador (El pragmatismo puro) Trump es, ante todo, un pragmático (o al menos un político que actúa como tal cuando le conviene). Los epítetos sirven en campaña, pero una vez que el adversario gana y se convierte en un actor de poder legítimo, la relación debe cambiar, especialmente si ese actor controla la ciudad que el mismo Trump considera su ciudad natal.

El Gran Magnate no puede permitirse que la ciudad de la que saca pecho (y donde están sus propiedades) se hunda bajo su mandato federal. Un fracaso de Mamdani sería, irónicamente, un fracaso de Trump por no haberlo «ayudado» a tener éxito. El Presidente cambia su tono para poder reclamar crédito en caso de éxito del alcalde y, más importante aún, para evitar que el joven socialista le eche la culpa de cualquier problema a la falta de apoyo federal.

La Cortina de Humo (La distracción magistral) Trump es experto en desviar el foco mediático. Una reunión cordial y sorpresivamente unificada con su archienemigo socialista es una excelente noticia de primera plana que eclipsa cualquier otro tema potencialmente perjudicial que pueda estar en la agenda (la mención de los archivos de Epstein en los resultados de búsqueda no es una coincidencia inocente).

Este encuentro es su gran acto de circo político. ¿Para qué seguir peleando contra un alcalde recién electo cuando puede tomarse una foto con él y parecer el estadista magnánimo que pone a la ciudad por encima de la política partidista? Le da munición para decir a sus votantes que él puede trabajar con cualquiera si es por «hacer grande a América (y Nueva York) de nuevo».

El Reconocimiento del «Gran Showman» (El respeto por el adversario efectivo) Zohran Mamdani, además de su ideología, ha demostrado ser un político efectivo y carismático, capaz de vencer a una figura establecida como Andrew Cuomo en las primarias y luego ganar la alcaldía. Trump respeta instintivamente a quienes han ganado una gran batalla política.

El neoyorquino que hay en Trump ha olido la ambición y la capacidad de espectáculo en Mamdani. Es el mismo respeto perverso que un depredador puede tener por otro. De repente, Mamdani ya no es solo un ideólogo; es un «caballo de batalla» que podría sorprender, y a Trump le encanta apostar por los outsiders.

En conclusión, este giro de 180 grados no es un cambio de corazón, sino una táctica brillante y egoísta. Trump ha movido su ficha para pasar de ser el villano que amenaza con cortar fondos a ser el padrino benefactor que le ofrece la mano al nuevo regidor. Es un pulso de poder donde la cortesía es solo el arma más afilada.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com      https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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