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DIOSDADO CABELLO: «NO HABRÁ MÁS TRAICIÓN»

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-Diosdado cabello ha afirmado que, tras la «última» de Nicolás Maduro, «no habrá más traición» . ¿Es esto una revelación? ¿una confesión?-

Esta frase de Diosdado Cabello, pronunciada en el tenso contexto de enero de 2026, no es solo un eslogan de tarima; es una pieza clave para entender el nuevo tablero de poder en Venezuela.

Tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero, la narrativa de la «traición» ha pasado de ser una paranoia recurrente a una herramienta de control interno. Aquí el análisis al estilo TeclaLibre.

¿Revelación o Confesión? El Noti-Análisis

La declaración de Cabello durante la movilización del 23 de enero —fecha cargada de simbolismo por la caída de Pérez Jiménez— marca un punto de inflexión. Al afirmar que «tras la última de Maduro, no habrá más traición», Diosdado dispara en dos direcciones:

El «Mea Culpa» entre líneas (La Confesión). Aunque Cabello ha negado públicamente haber coordinado con Washington, el uso de la palabra «última» sugiere un cierre de ciclo.

Al reconocer que el episodio de Maduro fue el «final» de las traiciones, admite implícitamente que el entorno del mandatario estaba perforado.

El mensaje parece ir teledirigido a los sectores que aún dudan de la gestión de Delcy Rodríguez, quien ha asumido la presidencia encargada y lidera las negociaciones con la administración Trump.

Además, Cabello ha dejado claro que la lealtad ya no es un «acto voluntario», sino una «obligación colectiva».

En sus recientes declaraciones, admitió haber «puesto en la calle» a más de 400 funcionarios bajo sospecha.

Con Maduro fuera del mapa físico de Miraflores, Cabello se erige como el «garante de la pureza chavista», mientras los hermanos Rodríguez gestionan la «diplomacia de sobrevivencia».

Diosdado Cabello, «El Guardián», utiliza la «traición a Maduro» para purgar rivales internos y consolidar su control militar/paramilitar. Delcy Rodríguez «La Gestora» Necesita que el discurso de la traición cese para poder estabilizar el país y negociar el levantamiento de sanciones. El Chavismo de base «El Huérfano» Recibe el mensaje como una promesa de orden ante el caos de la intervención quirúrgica de EE. UU.

La frase de Cabello busca «curar» la herida de la captura de Maduro vendiéndola como el último sacrificio necesario. Sin embargo, en la política venezolana, la palabra «última» suele ser apenas el prólogo del siguiente capítulo de intrigas. Diosdado no está anunciando la paz, está anunciando que ahora él tiene el detector de metales (y de lealtades).

Este es el cierre del cuadro táctico en la Venezuela post-enero de 2026. Si la captura de Maduro fue el terremoto, lo que viene ahora es la redistribución de los escombros entre el «heredero» y los «sobrevivientes».

«Nicolasito»: De Heredero a Moneda de Cambio

Nicolás Maduro Guerra ha pasado de ser el «Delfín» a convertirse en un actor de resistencia simbólica y riesgo judicial.

Tras la captura de su padre, Nicolasito ha intentado mantener la cohesión de las bases chavistas. Sin embargo, su posición es precaria. Al haber sido imputado también por la justicia de EE. UU. (acusado de manejar la estructura financiera del «cartel» de su padre), su margen de maniobra es nulo fuera de las fronteras venezolanas.

En el Esquema de Poder, el hijo de Nicolas Maduro no tiene el mando militar de Diosdado ni la astucia diplomática de Delcy. Su función hoy es servir de ancla emocional para el «chavismo religioso», mientras los Rodríguez lo mantienen cerca como un escudo o, eventualmente, como una pieza para negociar beneficios procesales para sus padres en Nueva York.

El periodista de investigación Casto Ocando, conocido por sus fuentes en las agencias federales de EE. UU., maneja una tesis punzante sobre lo que ocurre entre el Capitolio y Fuerte Tiuna:

Para Ocando, lo que estamos viendo no es una transición democrática real, sino una tutela neocolonial. Él elucubra que la administración Trump no busca a Edmundo González como solución inmediata, sino que prefiere utilizar a figuras como Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello para «estabilizar» el país y asegurar el flujo petrolero bajo control estadounidense.

Diosdado: ¿Socio o Próximo en la Lista? Aquí es donde el análisis de Ocando se vuelve más audaz. Diosdado habría tenido contactos con Washington antes del 3 de enero para «salvar el pellejo». Su frase sobre la «no traición» sería un código para decirle a Trump: «Ya cumplí mi parte sacando a Maduro, ahora cumplan la suya».

Ocando advierte que Trump no ve a Cabello como un aliado a largo plazo, sino como una «ficha de coyuntura». Para el periodista, el destino de Diosdado no es Miraflores, sino el exilio (probablemente en un país que no lo extradite) una vez que haya terminado de «limpiar» el camino para la administración transitoria.

Ocando enfatiza que Cabello es el hombre más peligroso en este esquema porque controla las fuerzas parapoliciales y colectivos. Si Trump intenta descartarlo antes de tiempo, Diosdado podría incendiar las calles para demostrar que, sin él, no hay «paz» que valga.

El escenario es un «Juego de Tronos» con sabor a petróleo y expedientes judiciales. Mientras Nicolasito llora por televisión pidiendo el regreso de sus padres, Diosdado gestiona el miedo interno y Trump administra el tablero desde Mar-a-Lago, sabiendo que en Venezuela, hoy por hoy, la lealtad se mide en barriles y años de sentencia.

-Luis Rodríguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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