Carlos Marquez
El Seguro Nacional de Salud (SENASA), pilar fundamental de la protección social dominicana y garante de la salud de más del 70% de la población, se encuentra en un estado de emergencia financiera que no se puede encubrir.
Con un déficit que supera los 3,000 millones de pesos en el régimen subsidiado, es un fracaso administrativo que raya en el crimen de lesa patria.
La crisis de SENASA va más allá de un problema contable. La morosidad en los pagos a clínicas y médicos privados ha superado el 40% en el último año, lo que se une a los prestadores de servicios en riesgo de quiebra y, peor aún, se traduce directamente en retrasos y trabas para los afiliados en la autorización de medicamentos y procedimientos.
El déficit se ha visto alimentado por una combinación de factores, como el aumento explosivo de afiliados (especialmente en el régimen subsidiado, la falta de ajuste a la cápita y, crucialmente, las denuncias de irregularidades e incluso presuntos esquemas de corrupción que hoy son objeto de investigación por el Ministerio Público y la Cámara de Cuentas.
En cuanto a las investigaciones, la última información llegada a Teclalibre Multimedios establece que, el exdirector, junto a otros funcionarios de SENASA, Santiago Hazim fueron detenidos de manera preventiva por decisión de la Procuraduría General de la República Dominicana.
Con la referida detención las autoridades del gobierno acaban de confirmar que el desfalco administrativo en SENASA es real.
Y queda claro que el ciudadano más afectado por el desfalco es aquel que no puede permitirse un seguro privado y que depende totalmente de SENASA para acceder a la salud.
La tardanza en la autorización de una quimioterapia, la negación de un medicamento de alto costo o la suspensión de servicios esenciales como la entrega a domicilio, son inconvenientes impuestos por la ineficiencia y el saqueo de los recursos públicos.
Teclalibre Multimedios exige acciones inmediatas y el establecimiento claro de las responsabilidades atinentes al crimen planteado.,
La salud de un pueblo no se negocia. La crisis de SENASA es una afrenta a la dignidad dominicana. La nación exige que los responsables de esta quiebra de la confianza enfrenten las consecuencias para restaurar la credibilidad de la única administradora de riesgos de salud estatal.

