InicioCEREPOESIAARTE Y CULTURAEDITORIAL: Toda guerra es una forma de suicidio colectivo

EDITORIAL: Toda guerra es una forma de suicidio colectivo

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Carlos Márquez                                                  EDITORIAL  /Teclalibre Multimedios /

En este tiempo convulso, donde la incertidumbre se expande como una sombra sobre los pueblos, la humanidad parece haber olvidado una verdad esencial: toda guerra es, en el fondo, una forma de suicidio colectivo.

No hay victoria posible cuando el hermano levanta su mano contra el hermano. No hay triunfo en la devastación, ni honor en el llanto de los inocentes. La guerra, revestida de discursos estratégicos o justificaciones geopolíticas, sigue siendo lo que siempre ha sido: la derrota moral de la civilización.

Hoy, el mundo asiste —entre la indiferencia y el miedo— a una escalada de tensiones que amenazan con romper los frágiles equilibrios construidos tras décadas de dolor; y, sin embargo, lo más alarmante no es solo la realidad de la terrible conflagración, sino la normalización de su lenguaje destrucivo.

Se disparan las armas, como juguetes que no ofenden la existencia y sus ojibas de muerte se muestran luminosas de estruendos semejando espectaculos pirotecnicos por las noches de llanto y dolor truncando el destino y los sueños inocentes.

Pero no. No es destino. Es decisión y locura malvada que mueven la ambición y el odio aborrecible e insaciable de sangre que lucra a podridos productores de armas y a  gobernantes desalmados.

Decisión de líderes que olvidan el peso de la historia. Decisión de sistemas que priorizan el poder sobre la vida. Decisión, también, de sociedades que, a veces, callan cuando deberían alzar la voz.

Frente a esta incensatez fratricida, urge rescatar la conciencia. Recordar que la humanidad no está condenada a la violencia, sino llamada a superarla. Que el verdadero progreso no se mide en capacidad de destrucción, sino en la profundidad de nuestra compasión y en la lucidez de nuestro pensamiento.

Hoy más que nunca, la cultura, la palabra y el arte deben asumir su papel como fuerzas de resistencia. No como ornamentos, sino como instrumentos de transformación. Porque cuando todo parece inclinarse hacia el caos, pensar se convierte en un acto revolucionario.

Que no nos arrebaten la sensibilidad.
Que no nos acostumbremos al horror.
Que no renunciemos a la esperanza.

En Teclalibre Multimedios y su movimiento CEREPOETICO entendemos que la guerra es la negación del ser humano y que la conciencia es su afirmación más profunda.

Aún estamos a tiempo para detener el horror brutal del presente suicidio colectivo

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