Crónica de un Enero Gélido
Por la Redacción de TeclaLibre
El invierno no avisó; embistió. Lo que comenzó como un pronóstico de «clima severo» se transformó en una coreografía de caos que hoy deja a los Estados Unidos contando sus muertos bajo una sábana de hielo que parece no tener fin. A día de hoy, el frío ya no es una cifra en el termómetro, sino una estadística fúnebre: 38 vidas apagadas.
La «tormenta monstruo», como la bautizaron los meteorólogos con un dramatismo que resultó profético, trazó una cicatriz blanca de más de 2,000 kilómetros. Desde las llanuras polvorientas de Texas hasta los rascacielos de Massachusetts, el país se detuvo.
En Nueva York, el asfalto se convirtió en una trampa mortal. El alcalde Zohran Mamdani confirmó el hallazgo de cuerpos en plena vía pública, ciudadanos que perdieron la batalla contra la exposición prolongada. «El frío no perdona errores», parecen decir las calles vacías de la Gran Manzana, donde el viento corta como un bisturí a -13°C.
Mientras en el noreste se palas nieve, en el sur se busca luz. Más de medio millón de hogares —desde Tennessee hasta Mississippi— han retrocedido un siglo en el tiempo. Sin electricidad, el silencio de las casas congeladas es absoluto. Las cuadrillas de rescate luchan contra un enemigo invisible: el hielo negro, esa capa cristalina en las carreteras que convierte a los vehículos en proyectiles sin control y a los quitanieves en herramientas de doble filo.
El reporte de última hora es desalentador. El Servicio Meteorológico Nacional no solo mantiene las alertas, sino que advierte sobre una segunda embestida ártica. No es solo nieve; es la «recongelación». Lo que hoy se derrite tímidamente bajo un sol pálido, mañana será una pista de patinaje mortal al caer la noche.
Estados en vilo:
El Sur: Ciudades como Austin y San Antonio se preparan para temperaturas bajo cero que pondrán a prueba, una vez más, su frágil red eléctrica.
El Medio Oeste: Se esperan ráfagas que llevarán la sensación térmica a niveles de supervivencia en Minneapolis y Chicago.
Estados Unidos está en pausa, bajo el yugo de un gigante que se niega a retirarse. El invierno de 2026 ya tiene un lugar en los libros de historia, pero lamentablemente, se está escribiendo con tinta de hielo y luto.
-Luis Rodríguez Salcedo para TeclaLibre-
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