Las autoridades estadounidenses quieren quitarle la ciudadanía a un exalcalde del sur de Florida al que acusan de haber entrado al país con un pasaporte falso, mentir sobre su identidad durante 30 años y cometer bigamia para obtener papeles. El Departamento de Justicia presentó una causa la semana pasada en la corte federal de Miami para desnaturalizar a Philippe Bien-Aime, de origen haitiano, quien fue alcalde de la ciudad de North Miami desde 2019 hasta que se postuló para un puesto en la Comisión del Condado en 2022.
El caso de alto perfil se produce en medio de una ofensiva del Gobierno de Donald Trump para revocar la ciudadanía de personas que presuntamente la obtuvieron de manera ilegal o cometieron fraude en el proceso. Un memorando del Departamento de Justicia del año pasado ordena a la División Civil del departamento “priorizar y perseguir al máximo los procesos de desnaturalización en todos los casos permitidos por la ley y respaldados por la evidencia”, un enfoque más agresivo en la aplicación de la desnaturalización. El memo señala que se debe dar prioridad a ciertas categorías que van desde personas vinculadas con el terrorismo, espionaje y crímenes de guerra hasta quienes hicieron declaraciones falsas o sencillamente cuando se “considere suficientemente importante para proceder”.
La Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA) ha advertido que esta política representa un cambio significativo en el uso de la desnaturalización, que históricamente se aplicaba muy poco. Desde los 90 hasta 2017, el promedio de casos era de 11 al año; una cifra que aumentó considerablemente durante la primera Administración Trump. Según la organización, las prioridades de la nueva estrategia son amplias y vagas, lo que aumenta el riesgo de que se retire la ciudadanía a personas que no cometieron ninguna ilegalidad.
En el caso de Bien-Aime, según los fiscales, el hombre llegó a EE UU hace 30 años con un pasaporte falso al que le había cambiado la foto y bajo el nombre de Jean Philippe Janvier. El entonces Servicio de Inmigración y Naturalización le inició un proceso de deportación por el que tuvo que comparecer en varias audiencias entre 1997 y 2000, donde confesó haber usado un pasaporte falso, presentó un certificado de nacimiento que lo identificaba como Jean Philippe Janvier, nacido en Puerto Príncipe en 1965, e indicó que estaba casado con Sarahjane Ternier, con quien había vivido en Fort Lauderdale, al norte de Miami, desde 1994, según los documentos de la corte. Un juez ordenó la deportación de ambos en 2000, la cual apelaron. Pero al año siguiente, el acusado retiró la apelación y afirmó que se había marchado a Haití.
Sin embargo, el hombre nunca se fue, señala la acusación del Departamento de Justicia, sino que se comenzó a llamar Philippe Bien-Aime y en 2001 se casó con la ciudadana estadounidense Marie Rose Chauvet para obtener la residencia. Mientras tanto, afirma el Gobierno, estaba casado en Haití con otra mujer, Beatrice Gelin, aunque declaró que se había divorciado de ella, y mantenía una relación con Ternier, con quien tenía dos hijos cuando se casó con Chauvet y tuvo un tercero al año siguiente.
Los fiscales sostienen que Bien-Aime mintió y ocultó información clave en el proceso para obtener la residencia. Entre otras cosas, declaró que tenía un solo hijo, nacido en 1988 en Puerto Príncipe, y no reveló su orden de deportación ni haber tenido otro nombre. También aseguró que se había divorciado de una esposa anterior en Haití y presentó un certificado de divorcio falso. En 2002 obtuvo la residencia y en 2005 solicitó la ciudadanía.
El Departamento de Justicia asegura que en ese proceso Bien-Aime también mintió deliberadamente, tanto en los formularios como bajo juramento en las entrevistas con los oficiales de inmigración, y arrastró las mentiras del proceso de la green card. No obstante, en 2006 juró como ciudadano estadounidense y obtuvo ilegalmente un certificado de naturalización, señala el Gobierno.
El asunto dio un giro en 2019, cuando un especialista en huellas dactilares del Departamento de Seguridad Nacional se dio cuenta de que las huellas que le tomaron a Jean Philippe Janvier en Miami en 1997 y las de las solicitudes de residencia y ciudadanía de Bien-Aime eran de la misma persona, según el documento de la corte.
Ese mismo año, Bien-Aime fue elegido alcalde de North Miami, una ciudad de unos 60.000 habitantes al noreste de Miami y uno de los principales enclaves haitianos del país. En 2021 fue reelecto, pero renunció al cargo en 2022 para postularse para la comisión del condado Miami-Dade, un puesto que no consiguió. Había sido concejal municipal desde 2013.
El Departamento de Justicia pidió a la corte que le revoque la ciudadanía, cancele su certificado de naturalización y le obligue a entregar el pasaporte y todos los documentos que lo identifiquen como ciudadano estadounidense. El abogado de Bien-Aime, Peterson St. Philippe, no respondió a una solicitud de comentarios para este reporte. En un correo electrónico al Miami Herald, St. Philippe dijo que lo apropiado era abordar las acusaciones por la vía judicial, en lugar de a través de comentarios públicos.
La ciudadanía es considerada el beneficio más importante del sistema migratorio, ya que otorga el derecho al voto e implica responsabilidades como servir en un jurado o defender la nación. Para obtenerla, las personas generalmente deben haber sido residentes permanentes durante al menos cinco años, o tres cuando están casados con un ciudadano —como en el caso de Bien-Aime. Entre los requisitos hay exámenes de educación cívica e historia, y para demostrar dominio del inglés. Sin embargo, el proceso se ha vuelto cada vez más complejo bajo la Administración Trump, que ha implementado reglas más estrictas, exámenes más rigurosos y ha suspendido todos los procesos migratorios para los ciudadanos de una creciente lista de países.

