Rusia se postula como el «Plan B» del comercio mundial ante el caos en Ormuz
El tablero de la logística global está sufriendo un sismo de magnitudes geopolíticas, y Vladímir Putin acaba de mover su pieza reina. Durante el Foro Internacional de Transporte y Logística en San Petersburgo, el mandatario ruso lanzó una propuesta que es tanto un salvavidas como un desafío al orden establecido: Rusia es la única capaz de garantizar rutas seguras mientras el resto del mundo mira con nerviosismo hacia el Golfo Pérsico.
La parálisis del Estrecho de Ormuz —arteria por la que fluye el 20% del crudo y gas del planeta— no es un accidente, sino la consecuencia directa de la escalada bélica de EE. UU. e Israel contra Irán. Con los mercados de hidrocarburos en vilo, el mensaje de Moscú es claro: la era de buscar «lo más barato» ha terminado; ha comenzado la era de la supervivencia logística.
«Rusia puede desempeñar un papel importante en la configuración de una nueva arquitectura de la logística global», afirmó Putin, posicionando sus rutas (como la del Ártico y los corredores terrestres euroasiáticos) no solo como alternativas económicas, sino como refugios políticos frente a la inestabilidad occidental.
Para TeclaLibre, el anuncio de Putin no es una simple oferta comercial; es un manifiesto sobre el nuevo orden multipolar. Aquí los puntos clave para entender qué hay detrás de esta «nueva arquitectura»:
-Por décadas, el comercio mundial se basó en el Just-in-Time y en costos mínimos. Hoy, Putin lee correctamente el miedo de las empresas: el miedo a que sus barcos se queden atrapados en zonas de guerra. Rusia ofrece soberanía logística, lejos del alcance de las sanciones y bloqueos navales tradicionales.
-La vulnerabilidad de Irán es la vulnerabilidad de Occidente. Al presentar rutas alternativas, Rusia busca atraer a potencias emergentes (y a algunas desesperadas en Europa) que ya no pueden confiar en la seguridad de las rutas controladas o influenciadas por Washington.
-Rusia no solo habla de trenes. Está apostando por el deshielo del Ártico y la conexión directa con la India a través de Irán. Es un bypass masivo al Canal de Suez y a los estrechos en conflicto.
Al decir que las rutas rusas son una «salida política», Putin está invitando a los países a desdolarizar su logística. Si tu carga pasa por Rusia, las reglas las pone Moscú, no el Tesoro de EE. UU.
Mientras los tambores de guerra resuenan en el Medio Oriente, Rusia intenta capitalizar el caos para rediseñar el mapa del poder mundial. Ya no se trata de quién produce más, sino de quién tiene el camino más seguro para entregarlo. La logística se ha convertido en el nuevo armamento pesado de la diplomacia.
–Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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