CRÓNICA DESDE DUBÁI — “Desde un epicentro de futuro para contar el futuro”
Dubái hierve esta semana con el pulso de líderes, ministros, inversionistas y visionarios del mundo que han venido a debatir cómo reinventar la gobernanza en el planeta. Entre palm trees y rascacielos que parecen surgidos de un sueño tecnológico, el presidente dominicano Luis Abinader se ha plantado en la Cumbre Mundial de Gobiernos 2026 como un narrador caribeño llevando la voz de una isla que ya no solo es sol y playa, sino puente entre economías y destino de inversiones.
Desde su llegada el lunes, Abinader ha desplegado su agenda con la meticulosidad de quien sabe que estos foros son escenarios donde se forjan alianzas y proyectos que trascienden discursos oficiales. La Cumbre, que se lleva a cabo del 3 al 5 de febrero bajo el lema “Shaping the Future of Governments”, reúne a gobernantes y representantes del sector privado para discutir temas que van desde la innovación tecnológica hasta la sostenibilidad y la cooperación global.
En este entorno de ideas y negociaciones, el presidente dominicano ha intervenido en paneles de alto nivel donde ha enfatizado la importancia de repensar el desarrollo económico en función de la innovación, la infraestructura y la apertura comercial. Junto a figuras como Sultan Ahmed bin Sulayem, cabeza del gigante logístico DP World, Abinader situó a la República Dominicana no como un participante más, sino como un actor logístico estratégico emergente.
Frente a la audiencia internacional, sostuvo que la República Dominicana se consolida como un centro logístico estratégico para el comercio internacional, apoyado en su estabilidad democrática, diversificación económica y alianzas público-privadas sólidas. Señaló que la ubicación geográfica de la nación la convierte en un puente natural entre el Caribe, América Latina y la costa este de Estados Unidos, abriendo oportunidades de inversión, comercio y empleos en sectores como puertos, aeropuertos, turismo y zonas francas.
Abinader fue más allá de la retórica: anunció avances en el proyecto del aeropuerto de Manzanillo, respaldado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para potenciar las exportaciones y ampliar la capacidad logística de la región norte, y subrayó planes de incorporar 1 200 MW de generación eléctrica para sostenibilidad industrial. Estas no son solo cifras, sino señales de una estrategia que busca ubicar a su país como un nodo logístico competitivo en el Caribe y más allá.
En los pasillos de la cumbre también circuló otra pieza de su intervención: el presidente reiteró el compromiso dominicano con la democracia y la estabilidad regional, incluyendo una mención tangencial a la situación en Venezuela, expresando su esperanza de que los procesos de transición política en la región contribuyan a la estabilidad y desarrollo económico de América Latina y el Caribe.
Así, bajo el calor del desierto y los focos de escenarios globales, Abinader no solo vino a participar, sino a posicionar a la República Dominicana en la conversación sobre desarrollo estratégico, logística y política internacional en el siglo XXI, dejando claro que la pequeña isla caribeña ya está jugando, y apostando fuerte, en las grandes ligas del comercio y la cooperación internacional.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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