Tragedia en las vías: El Tren Interoceánico se descarrila en Oaxaca
Lo que nació como el gran sueño de conectar el Atlántico con el Pacífico hoy es el escenario de una pesadilla. El Tren Interoceánico, la joya de la corona del desarrollo en el sur de México, ha sufrido un fatal descarrilamiento que ha dejado al país en estado de shock. Mientras las cifras oficiales se actualizan, el aroma a hierro y tierra removida en Oaxaca marca el inicio de una crisis que va más allá de lo técnico.
La Secretaría de Marina (Semar), encargada de la custodia y operación de esta vía, ha confirmado un balance desgarrador: 13 fallecidos: Vidas truncadas en el trayecto que prometía progreso. 98 lesionados: Un caos de heridos que desbordó los servicios de emergencia locales. 36 hospitalizados: Entre ellos, al menos cinco personas se debaten entre la vida y la muerte en estado crítico.
La respuesta institucional ha sido masiva, casi como si se tratara de un operativo de defensa nacional. La Marina ha movilizado un arsenal de recursos para el rescate en la zona del accidente: 360 elementos navales peinando los vagones volcados. Flota aérea y terrestre: 20 vehículos, 4 ambulancias terrestres y 3 aéreas para traslados urgentes.
El uso de un dron táctico para localizar víctimas entre los fierros retorcidos y evaluar la magnitud del daño en la vía.
¿Qué falló en la «Vía del Progreso»?
Aunque la Marina ha prometido «transparencia y apego a la ley», las preguntas en la opinión pública mexicana empiezan a arder:
¿Mantenimiento o Sabotaje? Se investiga si el estado de las vías —muchas de ellas rehabilitadas a contrarreloj— fue el detonante o si existió algún factor externo.
El Interoceánico no es solo un tren de carga, es un símbolo político. Este accidente pone bajo la lupa la prisa con la que se han entregado las obras de infraestructura en este sexenio.
«Expresamos nuestras más sentidas condolencias… actuaremos con la máxima responsabilidad», reza el comunicado oficial, mientras los familiares de las víctimas esperan respuestas en los hospitales de la región.
Este descarrilamiento es un golpe seco a la narrativa de eficiencia del proyecto transístmico. No es solo un accidente ferroviario; es un descarrilamiento de la confianza en la seguridad de las megaobras operadas por las fuerzas armadas. En un día donde la atención del mundo estaba en Florida y Cuba, el sur de México nos recuerda que el «progreso» a veces tiene un costo humano incalculable.
–Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre–
rodriguezsluism9@gmail.com https://teclalibremultimedios.com/category/portada

