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Entre la memoria y la marginalidad: poética de la transformación en Ahora que vuelvo, Ton

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Por: Profesor Valentín Ciriaco Vargas

 

«No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios.»
— Horacio Quiroga, Decálogo del perfecto cuentista

 

I. INTRODUCCIÓN

Ahora que vuelvo, Ton, de René del Risco Bermúdez, trasciende lo anecdótico para encarnar lo que Henri Meschonnic denomina una poética de la transformación: un discurso donde el lenguaje no solo representa, sino que construye una nueva relación entre el sujeto, la memoria y la historia. Este análisis explorará cómo el cuento articula, mediante su ritmo narrativo y su economía verbal, una crítica social profundamente humana, dialogando con la tradición del cuento hispanoamericano representada por autores como Juan Bosch.

II. EL CUENTO COMO GÉNERO LITERARIO

Fiel al principio de Quiroga, el relato ejerce una brevedad significativa. Como en los mejores cuentos de Juan Bosch (piénsese en La mujer), cada elemento narrativo cumple una función múltiple. La intensidad no reside en lo anecdótico, sino en lo que Meschonnic llamaría el continuum ritmo-sentido: el modo en que la sintaxis, los silencios y la progresión temporal construyen una experiencia ética y estética unificada.

III. EL AUTOR: RENÉ DEL RISCO BERMÚDEZ

Del Risco Bermúdez pertenece a una generación que transitó de la lucha política a la exploración literaria. Su escritura, como la de Bosch en Cuentos escritos en el exilio, nace de una conciencia histórica aguda, pero aquí el foco se desplaza hacia la interioridad conflictiva del sujeto urbano moderno.

IV. EL CUENTO AHORA QUE VUELVO, TON

Estructura y trama

La dualidad temporal (presente del regreso/pasado evocador) se resuelve en un ritmo de memoria que es, en sí mismo, significado. El relato avanza como una asociación libre de recuerdos, donde la voz narrativa se transforma al reconstruir su historia.

Fragmento ilustrativo:
«Ahora que vuelvo, Ton, y recorro estas calles que fueron testigos de nuestros juegos, me pregunto qué fue de tus sueños de niño cojo pero ágil en la imaginación.»

Personajes

Ton: su ausencia/presencia es un efecto poético. No es un personaje psicológico, sino una configuración rítmica en el discurso del narrador. La cita que refuerza su legado simbólico: «…la vieja murió en sus cabales, con los ojos duros y brillantes, con la misma enérgica expresión que tanto nos asustaba, Ton» muestra cómo perdura su influencia más allá de lo físico.

El narrador: su transformación subjetiva es el verdadero protagonista. Como apunta Meschonnic, el sujeto se constituye en y por el lenguaje de la memoria.

Espacio y tiempo

El barrio opera como cronotopo en sentido bajtiniano (categoría propuesta por Mijaíl Bajtín que explica cómo en la literatura el espacio y el tiempo se entrelazan de manera inseparable). De este modo, el espacio se temporaliza y el tiempo se espacializa. Cada esquina contiene una capa de historia personal y colectiva.

V. DIMENSIONES IDEOLÓGICAS, SOCIOPOLÍTICAS Y SOCIOCULTURALES

La poética del cuento denuncia sin didactismo. Al igual que Bosch en Los amos, Del Risco muestra cómo las estructuras sociales se incrustan en las subjetividades. La migración interna y el “progreso” se revelan como experiencias ambivalentes que fracturan la identidad. La imagen «El barrio había cambiado, pero aún respiraba el mismo aire de esperanzas truncadas» sintetiza esta crítica a las promesas incumplidas de la modernización.

VI. MULTIPLICIDAD DE SENTIDO

La obra resiste una lectura unívoca. Ton es simultáneamente:

El amigo de la infancia.

Símbolo de los vencidos por la modernización.

Proyección de la culpa del narrador.

Esta polisemia es producto de una poética de la sobredeterminación, donde cada significante acumula capas de sentido. La descripción «Ton, el niño que sabía contar historias mejor que nadie, ahora era solo un fantasma en su propio reino» captura esta multiplicidad de significados.

VII. PSICOLOGÍA DE LOS PERSONAJES

Desde Meschonnic, no se trata de analizar “caracteres”, sino sujetos del discurso. La psicología del narrador se construye mediante las fluctuaciones de su voz:
«Tal vez por eso no me atreví a llamarte […] porque no quería que vieras en mí al que tuvo suerte.»

La culpa y la nostalgia son modalizaciones del ritmo narrativo, no atributos de un personaje preexistente.

VIII. ESTILO Y RECURSOS LITERARIOS

El estilo se define por una oralidad poemática que fusiona lo coloquial con lo lírico.

Recursos clave:

Anáforas y paralelismos: crean un ritmo incantatorio (esto es, semejante a un conjuro o letanía, que envuelve al lector en una cadencia casi hipnótica) y reflejan la inmersión en la memoria.

Elipsis: los silencios dicen más que las palabras, como cuando el narrador omite el reencuentro físico con Ton.

Imágenes sensoriales: «El olor a mar y a cañaveral se mezclaba con el polvo de las calles sin pavimentar.»

IX. CONCLUSIÓN

Ahora que vuelvo, Ton confirma que la gran literatura es aquella que, en palabras de Meschonnic, transforma nuestro modo de habitar el mundo. El cuento no solo evoca una amistad perdida, sino que convierte la memoria en un acto de interrogación ética y política.

Su poética —economía verbal, ritmo introspectivo, densidad simbólica— lo sitúa en el linaje de la mejor narrativa breve hispanoamericana, junto a Quiroga, Bosch y Cortázar, pero con una voz singularmente dominicana y universal.

En definitiva, Ahora que vuelvo, Ton es, al mismo tiempo, elegía y denuncia: memoria que transforma, literatura que resiste.

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